Lunes 20 de Octubre de 2008
Erich Fromm (1900-1980) fue un miembro destacado de la "Escuela de Frankfort". En 1947 apareció la primera edición castellana de su libro "El miedo a la libertad", uno de los más lúcidos análisis de la libertad del hombre frente a sí mismo y a la sociedad. Fromm estaba convencido de que la sociedad contemporánea (la sociedad de posguerra, obviamente), caótica e irracional, debía ser reemplazada por una sociedad armónica y solidaria, sustentada en una economía planificada protectora de los intereses del pueblo. Tal sustitución sería posible si se eliminaba el dominio oculto ejercido por una elite detentadora del gran poder económico, de cuyas decisiones dependía el futuro de millones de personas. Fromm tenía en mente un nuevo orden social, político y cultural capaz de garantizar el funcionamiento de un sistema económico racional adecuado a la condición humana. Este nuevo orden, el socialismo democrático, debe permitir al hombre dejar de ser un empleado, un instrumento de la organización económica total, para pasar a ser un miembro activo, dotado de ese espíritu de iniciativa y de esa libertad de pensamiento indispensables para ser una persona. "Solamente en una economía planificada", sentencia Fromm, "en la que toda la nación domine racionalmente las fuerzas sociales y económicas, el individuo logrará participar de la responsabilidad de la dirección y aplicar en su trabajo la inteligencia creadora de que está dotado". El colapso financiero, pese a las terribles consecuencias que traerá aparejadas para el futuro de la humanidad, presenta un aspecto positivo. En efecto, su inusitado poder de fuego no ha hecho más que poner al descubierto la obscenidad e inmoralidad de un sistema económico basado en la explotación del hombre por el hombre. Es por ello que en estas horas aciagas el pensamiento de Fromm se asemeja a la luz del faro que guía al buque en medio de una tormenta perfecta.
Hernán Andrés Kruse,
hkruse@hotmail.com