Reflexiones

La justicia, siempre la justicia

Domingo 04 de Abril de 2021

El derecho romano exhorta: “La justicia es la constante perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho”. Contrariamente, las encuestas acreditan la mala imagen actual de la Justicia. Los propios jueces, fiscales y magistrados opinan que la confianza en este “servicio público” es mínima, deficiente y en casos, inexistente. Aceptamos con escaso margen de error que tratándose de justicia nada refleja lo que los ciudadanos idealizan. La justicia debiera entenderse como la concepción que cada sociedad adopta para dar a sus miembros normas de relación equitativa con sus semejantes. De modo preocupante, los ciudadanos perciben hoy que la Justicia es sinónimo de oficinas colmadas de legajos, jueces imperfectos, libertades mal acordadas, argucias retrasando resoluciones, plazos de condenas o libertades condicionales colmadas de falacias, ejecuciones tardías y perniciosas. Logrando que nuestra sociedad haya esclerotizado una idea de justicia lenta, improductiva y arcaica, desprovista de las garantías que le deberían ser propias. Consecuentemente, su eficiencia relacionada con las expectativas y derechos de los ciudadanos es muy pobre y en casos, casi nula. Resulta evidente que basar los esfuerzos sólo en lo económico orientado a mejorar la justicia, se desvanece en sueldos fabulosos, se malgastan en una desmedida población judicial, o en períodos interminables de procesos. Seguir padeciendo esa contradicción entre dotación y resultados, será inconclusa en la medida que los esfuerzos presupuestarios no se apliquen en mejorar la capacidad resolutiva de los conflictos y la idoneidad de quienes tienen la responsabilidad de resolverlos. Caso contrario, la actual improductividad y muchas veces marcada parcialidad, seguirá triunfando. Mientras tanto recordemos que “apelar a la justicia, significa protestar contra la injusticia”.

Norberto Ivaldi

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