La intolerancia vino para quedarse
Leo los diarios, escucho los discursos de dirigentes políticos, sindicales y de asociaciones sectoriales y me pregunto: ¿la intolerancia vino para quedarse en nuestra sociedad?

Martes 23 de Septiembre de 2008

Leo los diarios, escucho los discursos de dirigentes políticos, sindicales y de asociaciones sectoriales y me pregunto: ¿la intolerancia vino para quedarse en nuestra sociedad? La democracia se construye a través del diálogo, el respeto y el consenso y no por medio de actos patoteros, abusando del derecho a huelga consagrado en la Constitución, violando sistemáticamente el derecho a la libre circulación cortando rutas, quemando gomas, destruyendo espacios y edificios públicos (recordemos el incendio del Museo Gallardo y parte de la Facultad de Abogacía). Todas éstas son conductas seguidas desde el gobierno nacional, las entidades sindicales, agropecuarias, sociales, empleados públicos, colectiveros, taxistas, docentes, etcétera. A la hora de negociar nadie quiere ceder nada, todos quieren imponerse sin importar qué le pasa al vecino. Estas modalidades de protesta son de rutina cuando debieran ser adoptadas por excepción. El "bien común" es un concepto que merece ser repasado y revalorizado, porque el individualismo está haciendo que quede relegado en la conciencia social. Esto que nos está ocurriendo es muy grave ya que nuestros niños y jóvenes se nutren de estos malos ejemplos y ven que el camino para obtener lo deseado es demostrar menosprecio por los demás. La imposición por la fuerza y el descontrol son los medios utilizados para ello. Uno de los tantos hechos que mencionaron los informativos la semana pasada fue la marcha organizada por colectiveros de Capital Federal, que coparon las avenidas a puro bocinazo para exigir el carril exclusivo, meses atrás hicieron lo mismo los taxistas. Durante todo el tiempo transcurrido no lograron ponerse de acuerdo porque no existe ánimo de consensuar sino de imponerse. Las consecuencias de tal protesta las paga el resto de los ciudadanos. ¿Qué nos está pasando? Hoy más que nunca la frase de Maquiavelo "el fin justifica los medios" se impone entre los argentinos. Lamentablemente si no se cambia esta mentalidad, si el crecimiento económico no va de la mano del desarrollo, la madurez cívica y la educación lejos estamos de ser un gran país, de forjar una sociedad más justa, equitativa e inclusiva.

Graciela M. Colussi, DNI 16.808.410