Cartas de lectores

La inclusión educativa

La inclusión busca lograr que todos los individuos o grupos sociales puedan tener las mismas posibilidades y oportunidades para realizarse.

Martes 08 de Octubre de 2019

La inclusión busca lograr que todos los individuos o grupos sociales puedan tener las mismas posibilidades y oportunidades para realizarse. La inclusión educativa, concepto propio de la pedagogía, plantea que la escuela primaria, la secundaria y la universidad deben ser capaces de abrir sus puertas a todos los individuos en el proceso educativo, sin importar su condición, origen, raza, religión o género. La inclusión social es el proceso de hacer posible que grupos de personas sujetas a una situación de segregación o marginación social puedan participar plenamente en la vida social sin restricciones. Estas simples definiciones, que seguramente pueden ser ampliadas, dan una ligera idea de lo que significa "incluir al otro". Actitud que no vemos en toda la sociedad argentina. Y no es un mal menor. Por respeto a la inteligencia de todos no voy a enumerar ejemplos que vemos a diario. Sólo quiero concluir que entristece observar como algunas instituciones inventaron una palabra discordante, vetada incluso por la Real Academia, como si ello fuera suficiente para solucionar semejante problemática. Una palabra que la gente repite porque es moda, mientras en las escuelas no hay bancos, las universidades no dejan entrar a todos, existe el bullyng (acoso) en muchísimas esferas sociales y las ONGs batallan por conseguir mejoras en la atención gubernamental para las personas con discapacidad. Sueño con una Argentina que no distraiga con tonterías un problema más de los tantos que nos acosan, como en este caso puntual con el cual pretenden hacerles creer a algunos ingenuos que inventar palabras es inclusión.

Edith Michelotti

Por favor, basta de experimentos

Con este título deseo comenzar una súplica, más que un pedido, dirigida al señor Diego Cocca, DT de Rosario Central. Quiero solicitarle que ya deje de hacer experimentos con nuestro equipo de primera división, porque no es el momento de experimentar y sí de zafar de la ominosa tabla del descenso. Y concretamente, el experimento se llama Joaquín Pereyra, quien lamentablemente no jugó ni regular en todos los partidos en los que ingresó. No solamente no gravitó, sino que hizo desplazar a un buen volante como Zabala, sacrificado a jugar por el costado izquierdo. Como resultado de estos experimentos, prácticamente jugamos con un futbolista menos y corremos el riesgo de perder un jugador de valía, simplemente por un cambio inexplicable o un capricho. Si nuestro problema es el gol, decídase a plantear un esquema 4-3-3, incluyendo a Zabala por derecha, como corresponde, y sin tocar la defensa, el medio campo con Zabala, Rinaudo y Gil (o Colazo), y arriba Rius, Riaño (o Ribas) y Gamba. Perdóneme, señor Cocca, pero en Central estamos cansados de experimentadores.

Daniel Aguilera

DNI 6.061.501

Socio Nº 9.809

Alejandra Pizarnik, la poesía de la vida

"Una mirada desde la alcantarilla puede ser una visión del mundo de lo que se trata es de pulverizarse los ojos mirando una rosa". Leí estos versos de Alejandra Pizarnik hace más de cuarenta años y me impactaron para siempre. Acercarse al universo poético de esta mujer es percibir su desafío existencial, su lucha consigo misma por hacer de las palabras mensajes que dieran cuenta de la vida a flor de piel. Influida por los simbolistas franceses como Arthur Rimbaud y Charles Baudelaire. En línea con la hipersensibilidad de Antonin Artaud con su Pesanervios y su ombligo de los limbos. Alejandra Pizarnik fue una orfebre de las palabras, palabras que le permitían sobrevivir a la angustia existencial y lanzarla al cosmos. Un estilo inigualable, admirada por Silvina Ocampo y Julio Cortázar, una voz única y singular que decidió apagar hace 47 años pero que persiste con potencia vital en cada uno de sus poemas.

Carlos Solero

Un pedido de corazón

Casi como un ruego sonaron las palabras del candidato Alberto Fernández cuando durante una conferencia de prensa en San Juan, dirigiéndose al gremio de pilotos de Aerolíneas Argentinas, les pidió con el corazón "que suspendieran el paro de 48 horas anunciado para el fin de semana pasado". La rotunda negativa inicial del líder sindical, Pablo Biró, me hizo recordar al ministro de Economía durante la presidencia de Raúl Alfonsin, Juan Carlos Pugliese, cuando amargamente reconoció: "Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo".

Alejo Uribe

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