Reflexiones

La inalcanzable sensatez

Martes 22 de Junio de 2021

El tiempo debería ordenar nuestras experiencias para aprovecharlas, transformando el espacio transcurrido en el principio de causalidad. Caso contrario el futuro, irremediablemente deja de ser una esperanza. Transcurridos tantos años de democracia, y con resultados en mano, provoca tristeza analizar de qué modo ciertos personajes han dilapidado el tiempo invocando el mandato popular y el compromiso asumido para hacer nuestras vidas cada día más humanas, solidarias y prósperas. Quino y su inefable Mafalda, en 1963, ahondando en nuestro propio modo de vida, frustrada y revelada contra el mundo legado por sus mayores decía: “No hay mal que dure cien años, pero en mi país hay males que ya peinan canas”, o por ejemplo: “Dios mío, cuánto costará la sensatez que es inalcanzable”. En una crítica disfrazada de chiste hecha hace 50 años, descubrimos la vigencia y el porqué de algunos resultados inexplicables. Marcando el nivel de vergüenza y desprestigio popular de ciertos políticos y su pobre intervención en el tiempo. No existe actividad donde alguien luego de ser soportado pretenda ser reciclado según su conveniencia, como algunos políticos. Sobre todo cuando su principal virtud y proyecto, es demonizar adversarios, ubicándolos en el cenagoso territorio de la sospecha ética, apoyadas por recursos cloacales. Procurando, demagógicamente, capturar la conciencia de las masas para ponerlas al servicio de proyectos totalitarios. Soportando con rostros de piedra, la vergüenza de provocar risas sobre su actividad y sus personas. En amparo de su dañada moral, y procurando un digno retiro de la actividad “para aquellos cuya virtud no es la memoria, deberían empezar a evitar la mentira”.

Norberto Ivaldi

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