Cartas de lectores

La hipocresía y la franqueza

Lunes 06 de Febrero de 2017

De acuerdo a la Real Academia Española, el término hipocresía es lo opuesto a franqueza y sinceridad. Y es este, efectivamente, el sello distintivo de buena parte de la sociedad intelectual y dirigencial de la Argentina. La mentira, el ocultamiento y la tergiversación son herramientas casi exclusivas de esta sociedad nociva. Políticos, periodistas, dirigentes sociales, gremiales y económicos son miembros de esta masonería que trabaja a espaldas del pueblo, siendo sus verdaderos intereses asegurar su estándar de vida y su cuota de poder. Con un índice de desocupación real que sobrepasa el 30 por ciento (personas que viven de la asistencia social) y un 60 por ciento de población que vive por debajo del índice de pobreza (la realidad es lo que uno observa en la calle y su entorno y eso muestra el 60 por ciento). Una industria que solamente puede competir en el "mercado interno" (ni soñar con exportar), subvencionada con el traspaso de recursos económicos del sector productor de materias primas o productos agropecuarios no manufacturados, el futuro no es muy halagador. Tomando como base esta palpable realidad, creo que es suicida o "criminal"seguir aceptando inmigración no calificada y enorgullecerse de que grandes porciones del PBI se destinan a solventar a esta masa de extranjeros en detrimento del conjunto, porque la realidad que ocultan los "progresistas populistas" es que esas personas, lamentablemente, incrementan el nivel de marginalidad que ya sufre el ciudadano argentino. La República Argentina de los 100 millones de habitantes quedó en el siglo XIX y perdió el tren de la modernización e industrialización en la segunda mitad del siglo XX. En 1950, el 80 por ciento de los países del mundo estaban por debajo del nivel de la Argentina. Hoy la realidad nos enfrenta con una verdad inapelable, "los sueños, sueños son", y la decisión que debieron tomar el 80 por ciento de países que estaban por debajo nuestro y hoy nos miran desde arriba, debemos tomarla nosotros también. ¡Qué queremos ser!, ¡qué vamos a producir para sostenernos!, y ¡qué vamos a manufacturar que podamos competir, sin subsidios! Y ojo, no tenemos mucho margen, si Africa deja de ser inestable, tendremos un montón de nuevos competidores. Por favor ¡ciudadanos, maduren! Lo que se expresa en radio y televisión no es toda verdad. Basta de seguir a los gurúes mediáticos con sus programas nocturnos.

Julio R Sánchez

6.043.532

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