Cartas de lectores

La guerra interminable

Según Winston Churchill, "La historia de la raza humana es la guerra. A excepción de intervalos breves y precarios, nunca ha habido paz en el mundo, y mucho antes que empezara la historia, las luchas mortíferas eran universales e inacabables".

Martes 04 de Diciembre de 2018

Según Winston Churchill, "La historia de la raza humana es la guerra. A excepción de intervalos breves y precarios, nunca ha habido paz en el mundo, y mucho antes que empezara la historia, las luchas mortíferas eran universales e inacabables". Si bien el concepto "guerra", literalmente expresado no resulta ser, afortunadamente, una constante entre los hombres, el mal ha pervivido en la naturaleza humana sin apenas cambios. En todo caso se ha domesticado, y se ha mimetizado según las circunstancias para ser todavía más eficiente. Resulta evidente la ausencia de cambios significativos en la proporción que va desde el mal a la virtud con la que conviven los seres humanos. El hombre para nada se ha desprendido del mal, entendido como un ejercicio opcional de cualquier recurso, sino que perdura innato como un componente imprescindible de su propia naturaleza. Si bien resulta controlado en parte por los mecanismos coactivos, por otra parte aparece estimulado por la extraordinaria aptitud desarrollada para el engaño y la falsedad. Odiamos y amamos desde siempre, como una condición inseparable que habita en el ser humano. Nos hemos adaptado muy fácilmente tanto a la prosperidad pasajera como al fracaso, teniendo como fuente de inspiración, fundamentalmente, la contradicción entre nuestro egoísmo esencial genético y la necesaria construcción de un orden basado en el altruismo, la cooperación y la ayuda al débil. Advirtiendo el cinismo inoxidable expuesto por nuestra clase política, cruel actualidad que avizora instalarse indefinidamente, y comparando con los efectos colaterales que produce un conflicto bélico, hoy podemos afirmar que "la política es la continuación de la guerra por otros medios".

Norberto Ivaldi


El clásico River-Boca en Madrid

River y Boca jugarán en Madrid. En mi hermoso Bernabéu, y como son mis amigos, mi primer pensamiento fue la ilusión de poder disfrutar un partido histórico (o tener la posibilidad). ¡Qué alegría! Impensable el fin de semana pasado. Pero inmediatamente me surge una inquietud porque les debo confesar que en estos días no ha sido fácil defender el orgullo argentino. Cuando las raíces de tu país quedan tan expuestas, esas que sólo vos que naciste ahí conocés, no es fácil. Y si bien nadie te lo quiere hacer difícil, con dos dedos de frente te das cuenta la cantidad de inadaptados que viven en el país que tanto quieres. Cuánto hemos perdido como país, nosotros producto de la otrora clase media argentina, educados con estándares que les puedo asegurar competía con las mejores universidades del mundo (no me lo cuentan, lo veo en mi trabajo todos los días). Y sigo con la preocupación en vez de la alegría, ¿y si el 10 de diciembre me tengo que hacer cargo de los destrozos del Bernabéu, de las peleas de los barrabravas, de la exportación de lo peor de nuestro querido país? Teníamos la oportunidad de dar espectáculo mundial, millones de personas pendientes, y sólo dimos vergüenza. Ojalá aprovechemos esta segunda oportunidad, que la prensa ayude a concientizar a todo el que viaje a Madrid que está representando a un país. Que sea una fiesta. ¡Cómo me gustaría!

Gustavo Mazzolini, residente en Madrid


No bastardear el lenguaje

Los medios dentro de su responsabilidad social y para hacer docencia deben ser muy cuidadosos y precisos en el lenguaje que emplean y no usar indebidamente términos que desinformen y produzcan confusiones, y rebajen el nivel cultural de la gente. En tal sentido, diversos medios han mencionado erróneamente a los tripulantes del submarino ARA San Juan como héroes. No lo son ya que para ser héroe hay que realizar acciones heroicas o extraordinarias, y ellos no lo hicieron ya que sólo cumplieron con su deber y vocación sin efectuar ninguna hazaña. En sustancia fueron víctimas de un accidente de trabajo inherente al carácter de submarinista sin perjuicio de que haya habido desperfectos técnicos y errores, y por ende responsabilidades humanas. También es erróneo calificar de héroes a todos los soldados que estuvieron en las Malvinas con independencia de lo que hicieron o no hicieron, y cómo lo hicieron. Los verdaderos héroes son excepcionales, no abundan. Es, asimismo, ridículo calificar de chicos a jóvenes de 16, 18, 20, incluso 22 años, que tienen capacidad para votar, ser padres, conducir y algunos de ellos delinquen. Y es lamentable que se emplee el término extranjerizante balacera en vez de tiroteo. Usemos correctamente el lenguaje ya que lo contrario implica o puede producir diversos inconvenientes.

Raúl Miguel Ghione


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