Cartas de lectores

La felicidad de ser madre

Cuando tenemos un niño, somos madres. Tomarlo en nuestros brazos palpitando la tibieza de su ternura, es sólo el comienzo de esa maravillosa historia.

Miércoles 24 de Octubre de 2018

Cuando tenemos un niño, somos madres. Tomarlo en nuestros brazos palpitando la tibieza de su ternura, es sólo el comienzo de esa maravillosa historia. En ese instante se instala en nosotras el deseo de que nunca le pase nada malo y que la vida le permita formarse como persona de bien. Sabedoras de la responsabilidad que nos cabe, arrancamos con la tarea que implica una actividad de 24 horas diarias. Si es nuestro primer hijo es más difícil. No existen manuales ni tratados que nos enseñen a lograr semejante meta. Y nos sorprende que a veces sea el mismo niño quien nos va marcando el sendero. Despacito, vamos descubriendo que ese hijo nuestro tan querido, no es de nuestra propiedad. Pertenece a la vida. Sólo ha venido a través de nuestro cuerpo o de nuestro corazón. Por ello resolvemos que se impone enseñarle a volar. A volar solo. A volar bien. Para que nunca lo bajen de un hondazo, para que encuentre la fuerza necesaria y logre levantarse de sus caídas alcanzando los proyectos anhelados en un vuelo que nunca, por ningún motivo, deje de ser solidario. Y que vuele, vuele y vuele, buscando afanoso la felicidad. Entonces no sólo seremos madres, sino que llevaremos por siempre el gozoso cosquilleo de haber logrado el mejor de nuestros triunfos. Ese, tan especial, para el cual nuestra madre nos formó.

Edith Michelotti


Penoso accidente de un rosarino

Tremendo. Al parecer un muchacho ha quedado cuadripléjico (y Dios quiera que no sea así) al usar una de las barras para hacer gimnasia en el parque Alem. La barra se desprendió, el joven cayó, las vértebras cervicales se le rompieron y le aplastaron la médula. Este accidente, que recuerda al de las chicas que murieron en la rueda del parque Independencia, duele pero no sorprende. Es una muestra del lamentable estado de abandono que tienen los lugares públicos de la ciudad. Parques, plazas, veredas, calles, frentes, zona céntrica, muestran un aspecto penoso. Y ni hablar de los barrios, que en muchos lugares dan la impresión de haber sido olvidados y están tapados de basura. Consecuencia indirecta de la ideología que practica la Intendencia de Rosario, a la que aparentemente sólo le preocupan los temas de género, la diversidad y demás dogmas progresistas, y olvida sus deberes de cuidar el bienestar y la seguridad de la población.

DNI 6.065.831


Muy bien por el museo Julio Marc

El museo Julio Marc fue un disfrute el jueves 18 de octubre. El director del museo, Pablo Montini, exhibió maestría al equilibrar el recuerdo de una guerra oscura, con la luminosidad de la instalación de flores acrílicas en jarrones de estilo.

DNI 5.015.221


Sobre el 17 de octubre

El peronismo representa, sin duda alguna, un antes y un después en la historia argentina. Entre 1943 y 1946, la confluencia de diferentes fuerzas políticas y sociales, entre las que se encontraban militares, empresarios y trabajadores, dio forma a este gran movimiento de masas. A mediados de 1944, Perón ya se había convertido en el hombre fuerte de la Revolución. El 17 de octubre de 1945 fue el momento fundante de esta particular alianza, que Scalabrini Ortiz, un hombre del pensamiento nacional y popular, recordaría de forma épica. "Corría el mes de octubre de 1945. El sol caía a plomo sobre la plaza de Mayo, cuando inesperadamente enormes columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente desde sus fábricas y talleres. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de resto de brea, de grasa y de aceites. Llegaban cantando y vociferando unidos en una sola fe. Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Era el subsuelo de la patria sublevado...". Hoy en otro 17 de octubre seguimos levantando las banderas de la justicia social y brindando toda nuestra lealtad a ese gran gestor de un país justo y soberano: Juan Perón.

Marcelo Andrada


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