La enseñanza del siglo

Jueves 21 de Febrero de 2008

Si alguna enseñanza nos ha dejado el siglo XX en materia de política doméstica es la de la inutilidad de las leyes dictadas por los gobernantes, con menosprecio de las autonomías particulares. La más emblemática e irrefutable comprobación de este aserto nos la dio en su momento la aplicación de la histórica "ley seca" de los EEUU, que invocando la creación de una sociedad impoluta, solamente logró fomentar la clandestinidad, el crimen y la corrupción que durante trece años asolaron a la sociedad americana, tal como lo reconocieran las autoridades de dicho país en los fundamentos de la abrogación de tan fatídico instrumento (año 1933). No menos significativo es el inveterado fracaso de las políticas oficiales, hipócritamente anunciadas para combatir la prostitución, a sabiendas de que se trata de un fenómeno de naturaleza incoercible y como tal no cabe otro tratamiento que el de encausarlo por la vías sanitarias adecuadas, en vez de confinarlo a la clandestinidad, campo propicio para el disimulo y el soborno. Sin compartir la extravagante publicidad promovida por los entes oficiales de nuestro país a favor de los juegos de azar, entre otros la quiniela, prohibida durante décadas en todo el territorio de la Nación; el simple hecho de este abrupto cambio de criterio no deja de significar un tácito reconocimiento de lo desacertado de la drástica prohibición anterior. A pesar de todas estas didácticas experiencias que podrían multiplicarse y sólo por brevedad se omiten, hoy nuestros gobernantes no sólo por la vía del repudio prohíben a los fumadores la concurrencia a los locales techados, negocios, talleres, oficinas, etcétera, sino que además les veta el derecho a contar con lugares propios diferenciados. Unicamente el tiempo dará cuenta de los resultados de esta totalitaria decisión.

Simón Chemes, LE 3.166.879