La destacada: violencia en el fútbol
En relación a los hechos de violencia del fin de semana pasado entre los que se cuentan dos asesinatos, como siempre es mucho lo que se puede decir, pero lamentablemente muy poco por no decir nada lo que se puede hacer para evitar futuros incidentes de esta naturaleza.

Viernes 21 de Marzo de 2008

En relación a los hechos de violencia del fin de semana pasado entre los que se cuentan dos asesinatos, como siempre es mucho lo que se puede decir, pero lamentablemente muy poco por no decir nada lo que se puede hacer para evitar futuros incidentes de esta naturaleza. La suspensión del público visitante no garantiza que las barrabravas no produzcan incidentes en un partido de fútbol. La seguridad de los propios hinchas locales está en peligro siempre que los barrabravas estén presentes. Una solución por parte del Estado para eliminar las barrabravas, como en el caso de Inglaterra, requiere, básicamente, de la existencia de un gobierno con políticas de Estado, cosa que en Argentina se extraña desde hace más de medio siglo. Los dirigentes de los clubes parecen estar muy cómodos con la presencia de sus protegidos/protectores, por lo que tampoco es razonable esperar una reacción por parte de ellos. De la AFA mejor no hablar, ya que es como una especie de fórmula concentrada de corrupción institucional que deambula entre los clubes y el Estado, utilizando a uno y otro para su propia conveniencia (digo, la de Don Julio). Siendo que la solución no vendrá desde ningún ámbito institucional, es probable que la cosa siga más o menos de la misma manera que ha seguido en todos estos años. La impunidad con la que se maneja el fútbol argentino es producto de la pasión y el fanatismo que todos le ponemos partido tras partido. Con clientes tan fieles, para qué preocuparse por mantenerlos, si siguen viniendo aún a riesgo de muerte. Pretender cambios estructurales a esta altura del partido es utópico. Solamente se podría mejorar la situación levemente, ajustando un poquito las tuercas de este destartalado sistema que maneja al fútbol. De hecho, muy probablemente esto se haga durante esta semana, como se viene haciendo después de cada domingo sangriento. Y así hasta la próxima muerte. Solamente un lento cambio cultural, producto quizás de nuevas leyes del mercado global combinadas con cuestiones de tipo tecnológico, podrían menguar la violencia en el fútbol mediante el desvío del fanatismo hacia ámbitos más virtuales, pero claro, siempre con el riesgo implícito de perder de a poco el consabido folclore futbolero.
Matías Caballero,
matiascab@hotmail.com