Cartas de lectores

La consulta por la reforma de la Constitución

Fin de un proyecto. "Un requisito es la comprensión esclarecida de cada propuesta para que no exista manipulación política", dice el autor de esta nota.

Lunes 13 de Mayo de 2019

El decreto 4.208 que convocaba a una consulta popular sobre la necesidad de la reforma de la Constitución provincial no tenía destino constitucional ni político.

1. En primer lugar, la consulta carecía de materia.

En Santa Fe no hay un único proyecto de reforma constitucional, sino varios y disímiles, e incluso algunos de ellos, contradictorios. El "sí" o "no" recaía sobre una propuesta indeterminada, vaga y desconocida por el electorado. Era ciertamente abstracta.

2. La consulta fue confusa.

No se consultaba sobre un proyecto concreto, sino sobre la necesidad de reformar la Constitución sin precisiones, sin conocerse las alternativas ni los mínimos presupuestos de reformas. Sobre qué proyecto debíamos expedirnos los ciudadanos: ¿el del Poder Ejecutivo, el de los Diputados o Senadores, un mix de ellos o era algo nuevo? ¿"Sí" o "no" a qué, "sí" o "no" a quién?

3. La consulta fue, técnicamente, mal formulada.

El proceso para reformar la Constitución provincial no es libre. Está diseñado en la propia Constitución, que exige un mecanismo de alto consenso y la elección popular de convencionales constituyentes. Ese mecanismo no puede ser salteado, reemplazado ni "forzado" por el Poder Ejecutivo.

4. La Consulta generaba incertidumbre en los comicios provinciales.

El Tribunal Electoral terminó acordando su realización a través de un "Convenio colaborativo" pero en concreto, el máximo órgano electoral no confeccionaba el padrón electoral, no permitía que las autoridades de mesa del comicio se apliquen a la consulta, no autorizaba el uso de las mismas urnas ni de las mismas mesas, ni controlaba la transmisión de datos ni la seguridad de los votos de la consulta. Casi nada.

5. La consulta terminaba siendo antidemocrática.

El requerimiento a la ciudadanía no tenía opciones claramente informadas. Un requisito moderno de la democracia es la comprensión esclarecida de cada propuesta para que la consulta no sea un instrumento de manipulación política. Eso no sucedía. "Sí" o "no" era blanco o negro, sin que se sepa qué se votaba cuando se decía que "sí" y qué se decidía cuando se votaba que "no"

La consulta popular tenía pluma de pato, pico de pato y pata de pato. Era pato.

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