Viernes 17 de Octubre de 2008
Hay zonas en Rosario que presentan serios problemas de inseguridad; pero ahí no se agota todo. Las líneas de colectivo a cierta hora funcionan con menos coches, los móviles policiales brillan por su ausencia, los taxis no ingresan, a menos que trasladen pasajeros. Esta es la ciudad oculta, aquella que no es atendida por la actual dirigencia política. Y lo que llama la atención es la ausencia de reclamos de quienes habitan esos lugares. El pasado viernes 10, en bulevar Oroño al 6.000, frente a un conocido centro comercial, el que suscribe tomó conocimiento a las 21 de cosas que ocurren cotidianamente allí. En efecto, a partir de las 20, las líneas de colectivo que circulan por la zona, esto es 136/137, disminuyen sus frecuencias por la inseguridad reinante, de modo que hay que esperar por lo menos 50 minutos un transporte público de pasajeros, con el riesgo de ser presa fácil de los delincuentes que frecuentan el barrio. Pero, además, durante el lapso señalado no se observa presencia policial y recorridos de vehículos taxis. Y esto sucede a una hora donde la gente sale de sus trabajos respectivos. ¿Cómo puede ser que el vecindario no alce su voz para denunciar los inconvenientes? Me cuesta comprender tanta pasividad. ¿Cómo permite la gente del lugar que haya escasos colectivos, teniendo en cuenta que esto debería ocurrir a partir de la medianoche y no a las 20? Es la ciudad oculta, la que tapan quienes se ufanan con la concreción de obras en sitios donde más se ven.
Marcelo Malvestitti, marcelomalvestitti35@hotmail.com