Cartas de lectores

La cascada del Saladillo

Martes 07 de Febrero de 2017

Por la presente quiero responder la carta de los lectores del viernes 3 de febrero, firmada por el señor Gerardo Orallo. En la misma, el autor plantea una suerte de fatalismo por el cual no se debe tratar de alterar la naturaleza, pues tarde o temprano la misma se impondrá destruyendo la obra del hombre. De esa forma justifica el corrimiento de la cascada del Saladillo para lo cual la única solución posible es la construcción de un nuevo puente carretero de mayor altura. Si esa visión fuera la real, qué explicación puede dar para la existencia de los canales de Panamá y de Suez, o nuestros Túnel Subfluvial o el Puente Rosario-Victoria. Es más, bajo una inspiración tan fatalista nunca se hubieran puesto a salvo las Ruinas de Assuan. Tampoco en Israel se hubiera llegado a cultivar rosas en el desierto o sandías sin semillas en los pantanos. Es más, y concentrándonos en nuestros pueblos originarios, nunca se podrían haber construido y sobrevivido a la historia las terrazas de Machu Picchu. La situación actual que vive la cascada del Saladillo se debe a la inacción del gobierno de la Provincia durante más de una década, basada tal vez en la esperanza de que la Pachamama corrija por sí sola el error humano de remover el fondo pedregoso para intentar construir una cancha de remo, nunca lograda. Lo cierto es que el Hombre es parte de la naturaleza y tiene la posibilidad de influir en ella siempre que lo haga en un sentido positivo y no destructivo como los procesos de deforestación y sojización. La historia del la civilización pasa por el constante aprovechamiento del medio natural pero requiere de un interés por el bienestar común sin caprichos ni intereses monetarios que se impongan. Soluciones para la cascada las hay, pero a medida que pasa el tiempo son más dificultosas y de mayor costo. Y en ese sentido, no puedo dejar de mencionar que en su momento hubo presentaciones de la arquitecta Fuentes o del proyectista Puccini rechazadas simplemente por ser alternativas superadoras del proyecto oficial del entonces gobernador Hermes Binner. Recordemos que el 8 de julio de 2015 se creó por decreto 2.143 la Reserva Hídrica Natural del arroyo Saladillo, y hasta ahora (19 meses después) nada se hizo para prevenir las consecuencias de sus crecidas ni para detener su contaminación. Creo que ya es hora de terminar con las discusiones filosóficas sobre el arroyo y los sentimientos de quienes nos criamos a su vera para empezar a poner en blanco y negro los nombres de los responsables de la situación que vivimos hoy y las responsabilidades políticas, civiles y penales que le corresponden a cada uno de ellos. Recordemos que Dios perdona siempre; el hombre, a veces; pero la naturaleza nunca. La Justicia irremediablemente llegará y sería bueno que sea de la mano de los funcionarios que votamos para que lo hagan.

Claudio Gershanik

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