Cartas de lectores

La brecha de la desigualdad

Estudios socioeconómicos definen a la desigualdad social como el desencadenante común de innumerables problemas sociales.

Viernes 31 de Agosto de 2018

Estudios socioeconómicos definen a la desigualdad social como el desencadenante común de innumerables problemas sociales. Suponiendo combatirla, estaríamos buscando y, por qué no, poniendo solución a problemas que abarcan desde la criminalidad hasta la obesidad. Según dichos estudios, los resultados son muy claros, el sentimiento de confianza en la vida, la salud, el porcentaje de población encarcelada, el de homicidios, el de toxicómanos, el grado de éxito o fracaso escolar, embarazos precoces, el nivel medio de polución o de reciclaje y sostenibilidad, marcan una clara dirección: "El principal factor negativo para un país desarrollado es la profundidad de sus diferencias económicas, o sea la desigualdad social". Comprobado está que incluso los individuos con una riqueza superior a la media en sus países sufren, de un modo u otro, las consecuencias de la desigualdad. Consecuentemente, los beneficios que genera la igualdad social llegan a toda la sociedad mejorando la vida y la salud de la población, no sólo en los niveles más bajos. Comprobables datos internacionales añaden a estos estudios otro punto de vista muy valioso: la gente revela menos confianza en sus gobiernos cuando se analiza la convivencia en sociedades desequilibradas socialmente. Considerando que la desigualdad supone un peligro para cualquier democracia, el economista Mateo Lacoviello destaca: "En el largo plazo, el porcentaje de endeudamiento en los hogares como en el gobierno, respecto a sus rentas, sigue la misma curva de crecimiento que el incremento de la desigualdad". Como ejemplo, las mayores crisis mundiales se produjeron cuando las curvas de desigualdad social alcanzaron sus índices más elevados. Un político argentino discurría sobre igualdad diciendo: "No coincido con eso de la igualdad entre los hombres, en mi caso por ejemplo para diferenciarme, he aprendido a rebuznar".

Norberto Ivaldi


Merecidas felicitaciones

A veces se pone mucho empeño en señalar críticas a situaciones que las merecen, y está bien. Pero en pocas ocasiones se apela al mismo entusiasmo para felicitar por el excelente desempeño de una empresa. Mi teléfono fijo quedó sin tono súbitamente el viernes 24 de este mes. Esa misma mañana fui a Telecom de calle Rioja para solicitar personalmente su solución. Allí atendió mi llamado en un teléfono de la empresa una empleada de nombre Marina, que me escuchó con cordial interés, constató mis datos, probó sin cansarse si podía arreglar el problema desde allí, y me explicó que harían lo posible a la brevedad. El sábado 25, a las nueve de la noche, tuve la inmensa y sorpresiva tranquilidad de recibir el primer llamado de una amiga. Exactamente treinta horas después, y en sábado, estaba solucionado mi aislamiento telefónico. La persona uniformada que vigila la entrada, un señor que también es portador de una enorme simpatía, me despidió al salir con una sonrisa y un afectuoso "¡Buen finde!". Realmente se cumplió de una manera asombrosa ese fin de semana con el teléfono funcionando.

Olga Bressano de Alonso


El temor de Cristina

La ex presidente Cristina Kirchner rechaza volver a su departamento del exclusivo barrio de Recoleta luego del allanamiento ordenado por la Justicia ante el temor y la sospecha de que le hubiesen colocado micrófonos ocultos u otros elementos de los utilizados en las tareas de espionaje. No debería preocuparse la señora, Juan Martín Mena y Oscar Parrilli no están mas al mando de la Agencia Federal de Investigaciones —ex Side— y tampoco la doctora Alejandra Gils Carbó dirige el área de escuchas telefónicas dependiente de la Procuraduría General de la Nación. La inexplicable e insólita actitud de la actual senadora nos tienta a recrear aquel viejo refrán: "Piensa el bribón que todos son de su misma condición".

Alejo Uribe


Argentinos irresponsables

Los argentinos acostumbrados a vivir de las migajas, que viven preguntándose qué hicimos mal o en qué fallamos que pasan los sucesivos gobiernos y no encontramos el rumbo, casi nunca se detienen a pensar en la responsabilidad que les cabe personalmente ante cada fracaso. Cierta vez, un amigo, ex presidiario, enterado de que el candidato a gobernador de su provincia (ex presidiario también) visitaría su barrio durante la campaña, decía con mucha ironía e idéntica firmeza, que "cuando venga a visitarnos el futuro gobernador, le diré ¿se acuerda de mí? Yo soy el panadero que le daba las tortillas en la penitenciaría todos los días. Ahora vengo a pedirle si tiene algo para mí".

Daniel Chávez


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