Lunes 12 de Mayo de 2008
Veinte años atrás el casamiento era la realización de todo ser humano. Para la mujer era pasar a ser una señora, para el varón sentar cabeza y empezar a ser considerado más en serio en el trabajo. Armar una familia con la persona amada, compartir los buenos y los malos momentos, ver crecer a los chicos, aprender junto a ellos y luego seguir luchando y disfrutando de esa vida plena de amor en pareja para siempre. Como se vive hoy en día el matrimonio es casi una condena. Las parejas ya no se toleran, la culpa siempre la tiene el otro, se insultan, no se respetan, golpean a los niños, se pegan entre sí, no son compinches, el auto del vecino es mejor, la casa del otro es más linda, se celan de manera enfermiza, se hieren y todo termina en los tribunales. Los chicos crecen solos escuchando frases repletas de odio de una o ambas partes y nadie los escucha a ellos, que son mucho más sabios que los mayores. Por eso las chicas y los muchachos demoran tanto en casarse, no sólo por lo económico sino por el gran salto al vacío que significa como está el mundo hoy compartir el resto de la vida con otro ser tan diferente.
Daniel Ciúffoli, DNI 14.392.756, daniciu@hotmail.com