Carta de lectores

La ancianidad olvidada

Domingo 22 de Noviembre de 2020

¿Cuál es el resultado de pensar que los ancianos son una carga? ¿Qué le depara a una sociedad

¿Cuál es el resultado de pensar que los ancianos son una carga? ¿Qué le depara a una sociedad que olvida a los abuelos? Pensar así disminuye la calidad de vida social porque esta se juzga por cómo trata a los ancianos y por el lugar que se les reserva. Valorarlos, atenderlos, dignificarlos es lo que permite el crecimiento social. Ser anciano no implica perder derechos ni recibir trato diferente. Existe un delito institucional cuando no se valora el camino recorrido, el esfuerzo realizado y el aporte económico, afectivo y social brindado. Deben vivir en condiciones dignas, disfrutar de su autonomía e independencia, ya que tienen una vida de sacrifico y esfuerzo que atesoran muy bien. La mayoría de los ancianos de hoy han hecho trabajos duros, han salido adelante con su esfuerzo, su perseverancia, su constancia, su esperanza, sabiendo que nada era regalado y que todo había que conseguirlo con su trabajo, por eso merecen ser tratados con el mayor de los respetos. Toda la sociedad debe exigir justicia para garantizar los derechos de las personas independientemente de su edad. Pareciera que actualmente, para nuestros gobernantes, ser viejo es sinónimo de inútil, de estorbo o de incapaz, olvidan que adquirieron sabiduría, experiencia, serenidad y generosidad con los años y hoy tienen que soportar no ser tenidos en cuenta. El escritor Jared Diamond examina a las sociedades en la forma que tratan a sus ciudadanos mayores y arriba a la conclusión de que mientras algunas los reverencian y respetan, otras los ven como seniles e incompetentes, como una carga para el Estado, pero se olvidan que ellos no son seres improductivos, son seres que guardan con orgullo lo conseguido con esfuerzo y trabajo. En lugar de ver a la ancianidad como maestra, consejera y guía se la menosprecia, se la ignora y se la relega. Para muchos llegar a la vejez es dejar de ser el capitán de su propio barco con limitaciones, con dependencias y a eso le sumamos el no poder vivir dignamente por el trayecto recorrido.

Gladis Benedetti

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