Cartas de lectores

Juntos pero separados

Las crisis deberían servir para reflexionar sobre principios y derechos inherentes a la vida civilizada.

Miércoles 27 de Marzo de 2019

Las crisis deberían servir para reflexionar sobre principios y derechos inherentes a la vida civilizada. Apelar mediáticamente de modo caprichoso a la responsabilidad popular para intentar superar la actual crisis, sugiriendo que salir depende de luchar y sacrificarnos todos juntos y unidos, caso contrario no salimos, no es creíble ni para el más fantasioso de los mortales. "Hace falta ser tontamente ingenuo para creerse que todos estamos en el mismo barco, que todos somos iguales, que todos debemos remar en la misma dirección". Pretenciosa idea pseudo conciliadora buscando adiestrarnos, intentando remover la conciencia colectiva. Desafiando nuestra convivencia, buscando que aceptemos medidas de imposición para calmar o postergar la cólera temporal que naturalmente se revela dentro de nosotros. Marx decía: "Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época". No resulta novedoso recordar que aquí hay dos bandos, como siempre los hubo. El bando de la clase trabajadora (nosotros) y el bando del capital (pónganle nombre a su gusto). Si por despecho, por una historia camuflada de pertenencia o simplemente porque resiste despertar del sueño de los tilingos, según referenciaba Jauretche, si alguien se siente en un bando intermedio, o en ninguno de los dos, se está engañando a sí mismo creando un problema al resto. Evitando que cada vez más el bando del capital nos exprima, nos apriete y explote, acentuando nítidamente cuanto más y mejor les resultan esas diferencias a sus intereses. Suponiendo que alguien acepte la desubicada idea de una lucha compartida, Paulo Coelho recuerda: "La peor parte de una sociedad manipulada por la política, es ver a pobres defendiendo a ricos culpables de su pobreza".

Norberto Ivaldi


Más falencias en el aeropuerto

Días atrás una pasajera proveniente de Brasil, donde había sufrido una fractura en una de sus piernas, tuvo que ser bajada junto a su silla de ruedas a pulso por dos empleados. Según las autoridades del Aeropuerto Rosario, el elevador que a tales fines se encuentra en cualquier aeropuerto del mundo no funcionaba y nuestra estación aérea no posee manga para el descenso de los pasajeros. Una vergüenza.

Roberto Meneghini


Entre las mentiras y la corrupción

Sumado a todas las mentirosas promesas de campaña, que no sólo no cumplieron sino que hicieron lo contrario, ahora quieren engañar al pueblo con los brotes verdes, presentando a empresas fantasmas como ejemplo de reactivación, sólo eran depósitos de productos importados. Propaganda de obras que aún no comenzaron, y las últimas declaraciones del ministro de Hacienda diciendo que los sueldos y la economía comenzaron a crecer. Ni hablar del reportaje armado al presidente, que entre otras cosas dijo que nunca había prometido "pobreza cero"; y lo peor, acusando a su padre de corrupto a pocos días de su fallecimiento para hacernos creer que él no participaba ni conocía esas maniobras. Realmente no se entiende como no se dan cuenta que ya nadie les cree, que todos saben que es campaña política para las próximas elecciones, porque es obvio que no pueden basarla en lo que hicieron en los últimos tres años, que no fue para nada el cambio votado por millones de argentinos porque hay más inflación, más inseguridad, más pobreza, más desocupación, más endeudamiento, menos industrias, menos inversiones, menos poder adquisitivo del salario. En resumen, una gestión para nada mejor a la del gobierno anterior, denunciado por corrupción. ¿Para las próximas elecciones debemos elegir entre las mentiras y la corrupción, o tendremos una tercera opción?

Esteban Giannuzzi

DNI 6.063.819


Sólo les interesa recaudar

Quiero hacer un comentario sobre la falta de respeto y el afán recaudatorio que se genera en Tránsito municipal con personas mayores. En mayo de 2018 mi padre fue al examen psicofísico y pagó 1.000 pesos. Tuvo un problema como muchas personas mayores con la computadora y los mandatos cibernéticos a los que mayores de 70 años no están acostumbrados. Lo mandaron a una doctora, 800 pesos. Esta lo mandó a un examen, 2.400 pesos. Hace unos días nos dijeron que no es apto. No obstante, el médico que firmó eso no era el presente en el estudio. Mi pregunta: ¿Es necesario sacarle plata a un jubilado y jugar con un año de espera? Es indignante.

Roxana Pecoraro

DNI 20.461.281

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