Cartas de lectores

Juan Cruz: lucha que hay que dar

El asesinato de Juan Cruz, consumado para poder robarle, no puede quedar sólo en un caso más de un delito cometido por un menor de edad, que por ser tal pueda recuperar su libertad en poco tiempo.

Jueves 12 de Julio de 2018

El asesinato de Juan Cruz, consumado para poder robarle, no puede quedar sólo en un caso más de un delito cometido por un menor de edad, que por ser tal pueda recuperar su libertad en poco tiempo. El daño ha sido aberrante, la pérdida es irreparable. Hay una familia devastada, aturdida. La sociedad reclama un acto de justicia por parte del Estado en un país donde se perdió otro joven ejemplar. Sin embargo, la Justicia no va a llegar si quienes la deben aplicar no lo hacen con la verdadera Justicia. Ahora empezará una lucha de todos para lograr que el homicida reciba una pena de acuerdo a la magnitud del daño causado. Digo que va a ser una lucha, porque lejos de lo que esperamos todos los que queremos justicia, aún hay que derribar barreras de la propia legislación y del Poder Judicial argentino. El delito que hicieron con Juan Cruz tiene una pena en el Código Penal que debe ser de prisión perpetua, aunque esa perpetuidad no puede ir más allá de los 35 años. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en un fallo del 2005, orientado por su juez Eugenio Zaffaroni, establece que en materia de delitos de menores debe aplicarse el criterio del "mínimo encierro y mínima penalización". Por ende, las penas deben ser reducidas a los menores de edad. Esta resolución del tribunal superior se irradia hacia abajo, al resto de los juzgados de menores y termina siendo de aplicación por todos: tenemos que luchar para que ese fallo de la Corte no se aplique a este caso. Pero no deja de ser un criterio de los jueces, un criterio que la sociedad en su lucha puede hacer cambiar y esa lucha hoy hay que darla por Juan Cruz Ibañez, por su familia y a su vez, para que no haya más otros Juan Cruz en la Argentina. Los jueces deben aplicar la ley, pero el margen de interpretación depende del pensamiento o de la ideología de ellos, y hasta ahora ese pensamiento partió en favor del delincuente menor, nunca partió del dolor o de la pérdida de las víctimas. La lucha que tenemos que dar es para que en la Justicia se aborden los casos con otro pensamiento, para que se terminen los beneficios de cometer delitos siendo menores de edad. Luchas como éstas se han dado y se seguirán dando, como la de los padres de Justina por un cambio en la ley de donación de órganos, y pudieron lograrlo la semana pasada. Nosotros, la sociedad, mayoritariamente estamos cansados de la impunidad, y cuando un menor de edad (que sabe perfectamente qué es robar y qué es matar) decide lanzarse al delito como forma de vida, el Estado debe aplicar la prisión como sanción, pero no una prisión transitoria para volver enseguida a la calle y que continúe dañando, sino una prisión como sanción al daño causado, donde deba trabajar y no estar sentado en una cárcel con un celular conectado a redes sociales. La prisión y el trabajo obligatorio es la mínima medida de reparación que puede cumplir el delincuente (aunque tenga 17 años). Por su parte, el Estado, con las leyes y la Justicia, debe garantizarle a la sociedad que esa reparación existe, que es posible y que puede aplicarse. Esa es la Justicia que falta en nuestro país, la otra; la del mínimo encierro ha fracasado. Como legislador tengo una postura asumida, pero tal vez sea mi condición de padre la que me moviliza a pensar en los hijos de todos. Es el principio de humanidad el que debe imperar derribando cualquier ideología, el respeto a la vida que perdió Juan Cruz, sobre todo.

Lisandro Enrico
Senador


Hospital del Centenario, la nueva guardia

El proyecto de la nueva guardia tardó mucho más de lo esperado y anunciado, y ciertamente no cumplió con lo establecido en los pliegos. La guardia no sólo no cumple con las necesidades de los pacientes sino que es menos espaciosa, con menos facilidades en cuanto a consultorios que la vieja guardia y lo que es muy lamentable es que los pacientes deben permanecer tanto en el frío como el calor, afuera. No hay suficientes lugares para sentarse y no existe la climatización que precisa una guardia de urgencia. O sea que tanto médicos como pacientes padecen la ausencia total de lo que debería haber sido una solución a los que menos tienen. Otra vez observamos que la insensibilidad de los que nos gobiernan, aparejado con una total ausencia de control de la obra pública, arroja como resultado el abandono de los más necesitados. Basta pasar por la guardia y ver colas de personas con distintas patologías paradas, con este frío o a pleno rayos del sol. Gente enferma y carenciada ya acostumbrada al manoseo del no importar. El hospital necesita mamparas alrededor, pero como lo que interesan son los votos y no la gente, nunca se han hecho y a menos que exista una compulsa popular con alguien en el poder a quien realmente le importe el pueblo, no hay miras que esto se cumpla. Ya se llevó a cabo la parte cosmética, o sea el arreglo del frente, pero internamente el hospital necesita una reestructura total que incluya a los pacientes como prioridad.
Myriam Koldorff


Tortura y decapitación de perros en Rosario

"La grandeza de una nación esta dada por el trato que dispensa a sus animales", según afirmaba Mahatma Gandhi. Transferido al plano local, el ahorcamiento de un perro en la localidad de Fray Luis Beltrán,otros incautados por malos tratos y los restos con amputaciones encontrados en el barrio Rucci de Rosario, hace que nos avergoncemos por el grado de sadismo primitivo que se ha ejercido sobre seres indefensos e inocentes. Una perra que amamantaba cachorros fue abierta de una cuchillada en su panza y se le cortó la cabeza, lo mismo que a sus crías. Este grado de violencia y la repitencia de hechos de similares características, nos revela la existencia de un Estado ausente. Un Estado que se ha retirado de su función. Un Estado que no protege a sus seres más desvalidos y tampoco oye las voces de sus ciudadanos pidiendo justicia ante estos hechos que ofenden la conciencia moral de la comunidad. Existe una ley nacional penal, la 14.346, las ordenanzas 5487, 7445, 9015 y otras referidas al tema del maltrato y la crueldad de la que son víctimas los animales, e incluso una reciente modificación del Código de Faltas municipal que establece penas para los autores de hechos como los que se describen. Pero, parece que en nuestra ciudad existen dos mundos paralelos; el de la legislación y el de la vida cotidiana, que nunca se encuentran. Este hecho explica el descreimiento de los rosarinos respecto a la justicia y a las leyes. Las instituciones también juegan un rol decisivo en esta situación. ¿Dónde está la fiscalía expresamente creada para dirigir las investigaciones y hallar a los culpables de estas aberraciones? No los he observado una sola vez en el lugar de los hechos o formulando declaraciones. La educación provincial es regresiva en este punto y se resiste a formar a las nuevas generaciones en el respeto por todas las formas de vida. La sociedad civil manifiesta expresiones sanas en defensa del animal como sujeto de derechos y luchan por la vida de todas las criaturas. Las integrantes del colectivo animalista y la comunidad en general no bajaran sus banderas. Un mundo mejor y más justo es posible y necesario ,
Felisa Aurascoff
Asociación Animalista Mahatma Gandhi
DNI 6.433.038


La Argentina del amiguismo

Desde hace tiempo, existe una tendencia a favorecer a los amigos en detrimento de otras personas que tal vez reúnan mejores capacidades cognitivas, brillantes antecedentes personales y profesionales, calificaciones para desarrollarse en determinadas labores. En este contexto, no resulta extraño en los tiempos contemporáneos que ciertos sectores dominantes de nuestra sociedad, con poder en la toma de decisiones, designen a amigos, o a amigos de los amigos, y les otorguen a éstos áreas de privilegio, posiciones jerárquicas, funciones que incluso posibiliten importantes ingresos monetarios. Este fenómeno, que no tiene en cuenta la idoneidad y la conducta ejemplar de una persona sino el vínculo de ésta, es evidente en la dirigencia política, las instituciones públicas y privadas, como también en entidades deportivas. Basta con mirar lo que ocurre con la conducción de la AFA, donde son palpables las prioridades en las relaciones amistosas con el fin de conceder lugares preponderantes, sin tener en cuenta la idoneidad de quienes se van a desempeñar en el cargo. Jorge Sampaoli es un paradigma de lo que ya todos conocemos. Analizando esto, podemos aseverar que así es imposible cambiar la realidad que afrontamos porque prima la elección "a dedo" por tener una óptima relación personal. Asistimos con desagrado a la Argentina del amiguismo, del acomodo. Nos entristece y produce gran impotencia saber que progresan y se desarrollan, en diversos ámbitos laborales, seres que sacan provecho de sus vínculos pero que, a priori, no califican para cumplir con creces ciertas funciones, y que gente idónea quizás quede marginada por no contar con un "padrino", como suele llamarse en estos casos.
Marcelo Malvestitti


Ataques a la educación pública

La educación pública viene padeciendo múltiples ataques, desde el desfinanciamiento, impulsado por las políticas de ajuste crónico, el asedio clerical y las oleadas privatistas hasta la provocación de conflictos que ponen a los trabajadores de la educación en situaciones dilemáticas y callejones sin salida. Ejemplo de lo que señalo son la eliminación por decreto de la paritaria nacional docente, los recortes como el de los viáticos a los maestros y profesores de las escuelas rurales. La situación de ahogo presupuestario a las universidades nacionales. La estigmatización de la lucha indefensa de la educación pública por parte de los funcionarios que obsesivamente plantean argumentos falaces para concretar planes que llevan a la privación de recursos simbólicos a los niños y jóvenes que ya padecen carencias materiales. Bien se puede inferir que ciertos crímenes que asombran por su crudeza tienen relación con la crisis económica, social y política, con rumbo de pauperización material que hace emerger miserias de todo tipo. No es posible la indiferencia ante esto. En el año del Centenario de la Reforma de 1918 bien vale recordar lo escrito en el célebre Manifiesto Liminar de Córdoba: "Ha llegado la hora de llamar a las cosas por su nombre".
Carlos Solero

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