Lunes 16 de Junio de 2008
El pasado domingo 2 de junio me dirijo al cementerio El Salvador donde descansan los restos de mi madre. Al llegar al nicho me encuentro con que su tapa no era la de siempre y sorprendido me quedé unos minutos mirando y tratando de comprender si me había equivocado de piso o qué era lo que estaba ocurriendo. De inmediato me dirigí a la guardia del lugar que tiene su oficina por calle Francia, explico mi situación y al verificar en sus libros me comunican que el cajón con los restos de mi madre fue desalojado de ese nicho el 23 de marzo de 2008. Trato de explicar que eso es imposible puesto que yo tenía al día todos los pagos de arrendamiento e impuestos de ese nicho y el de mi padre que también están en dicho cementerio. Ellos me comunican que debo dirigirme a la dirección administrativa del mismo, la cual funciona por calle Ovidio Lagos. Como lo solicitaron y además con la desesperación de no saber ni entender nada de lo que estaba pasando, el día lunes me hago presente para pedir una respuesta y una explicación. El personal administrativo me confirma el desalojo y además agrega que los restos de mi madre se encontraban en el crematorio del cementerio La Piedad. Les muestro la documentación donde verifican que todos los pagos habían sido realizados el 11 de diciembre de 2007. Dichos pagos incluyen renovación de alquiler e impuestos municipales de ambos nichos hasta el año 2009 y mi cambio de domicilio que consta en esos recibos entregados al efectuarse el pago. Después de una larga espera me comunicaron que hubo un error administrativo, que en el momento de haber cobrado todo el dinero los datos no fueron cargados en el sistema y que los restos habían sido cremados, por lo cual me tenía que dirigir al crematorio del cementerio. Al llegar al lugar y luego de explicar lo sucedido me comunican que la cremación fue realizada el 21 de mayo del corriente año. No comprendo cómo y con qué autorización llevaron a cabo la cremación ya que según tengo entendido, dicho procedimiento deber ser llevado a cabo mediante autorización de por medio. Después de 11 años siento nuevamente el duelo y además la culpa, ya que el deseo de mi querida madre era que sus restos no fuesen a la tierra, y mucho menos que fueran cremados. Hoy me siento culpable, su voluntad no fue respetada. Y aun sabiendo que el error no fue mío, no puedo dejar de sentir esa carga de culpa. Sarita: te pido perdón.
José Luis Ramaccioni, DNI 14.287.262