Miércoles 01 de Octubre de 2008
El 17 de septiembre concurrimos al Sanatorio Británico con mi nuera y mi nietito de cinco meses que había tenido un accidente. El pediatra de guardia indicó una radiografía y al ver que había fractura de cráneo solicitó una tomografía de urgencia. Cuando fuimos a realizársela, dentro del mismo sanatorio nos informaron que debíamos abonar la suma de 200 pesos por no estar autorizada la orden. Como por la urgencia salimos casi sin dinero y por la hora no se podía ir a la obra social, pedimos que nos dieran una solución y entonces nos hicieron hablar con un médico, quien nos dijo que si no pagábamos no le harían la tomografía al bebé. Ante la impotencia elevamos la voz y la gente que estaba en sala de espera nos apoyó, por lo que luego de hacernos esperar cerca de dos horas se la hicieron, previa entrega de las credenciales que quedaron como depósito. Afortunadamente mi nieto no tuvo secuelas pero, ¿si las hubiera tenido?, ¿quién nos defiende en una situación así? El resultado del estudio no era inmediato (solamente se entregaba un preinforme) así que no nos íbamos a escapar, además el bebé nació y se atiende en ese sanatorio. Es increíble que un médico priorice el dinero a la vida que juró proteger. ¿Hasta cuándo vamos a poner al "dios dinero" antes que la vida?
Gloria de Quinteros, DNI 5.700.034