Jueves 15 de Mayo de 2008
En una carta de los lectores Viviana Della Siega, con el título que está más arriba, realiza una serie de observaciones contrarias al campo, demostrando un desconocimiento total sobre el tema. Lo que debe saber es que ese reclamo justo del campo lo están realizando más de sesenta mil pequeños y medianos productores adheridos a la Federación Agraria Argentina y no creo que ellos hagan negocios con las trasnacionales, algo totalmente ridículo. Lo que debe conocer Della Siega es que el reclamo no es sólo del campo sino de millones de argentinos del interior que viven directamente del campo y que hoy son despojados de sus bienes porque afecta a sus industrias, comercios, infraestructura, educación, etcétera. El campo es, sin duda, la base del desarrollo del país, pues sin él no hay recursos ni alimentos para los habitantes y así lo demostró en los momentos más críticos de la historia. Lo que sí se debe reconocer es que estas retenciones son confiscatorias, más bien un robo, y son utilizadas para engrosar la escandalosa corrupción que se digita en torno al gobierno nacional. Son una gran chequera para pago de voluntades políticas y clientilismo perverso, matenimiento de una burguesía oligárquica porteña asociada al aparato oficial, mantenimiento de matones para usarlos como fuerza de choque, etcétera. Estas medidas del gobierno son un duro golpe al federalismo y al sistema republicano porque se le saca al interior sus recursos que no vuelven, como ha sucedido en estos últimos años. Gobernar por los votos obtenidos, como dice la señora lectora, es una "votocracia" tiránica y destructiva. Hoy, el país está en una gravísima encrucijada con peligro de un caos nacional por culpa de la voracidad de un gobierno sin escrúpulos. Cuando se critica tan exacerbadamente al campo sin conocerlo, se cometen dos grandes errores. Se está escupiendo para arriba y, además, se escupe la mano de los que dan de comer.
Juan Bressan