Martes 01 de Julio de 2008
¿Frente a la magnitud del conflicto del campo, qué son unas pintadas frente a un bar?: "travesuras". Aunque esa palabra debería estirarse mucho para incluir la rotura a piedrazos de las vitrinas de ese bar, el envío de notas amenazantes a su titular, la admisión jactanciosa de los ataques en un blog de internet y el regodeo en esvásticas y terminología nazi, considerando que la propietaria del bar en cuestión pertenece a la colectividad judía. Lo que padeció Adriana Drisun no fue una "travesura", del mismo modo que el nazismo no es una idea política más. El nazismo postula la inequidad intrínseca de los seres humanos y el derecho (y hasta el deber) de los pertenecientes a la "raza superior" de acosar y matar no sólo a los pertenecientes a las "razas inferiores" sino a todos aquellos que no compartan su ideología. Recordemos que si bien seis millones de judíos europeos murieron víctimas de Hitler también lo hicieron miles de alemanes con capacidades diferentes u opositores políticos de Hitler y decenas de millones de europeos que no cometieron otro crimen que interponerse en sus delirios de conquista mundial. ¿Alguien quiere que sus hijos tengan estas ideas? ¿O siquiera que les sean indiferentes? El respeto al semejante y la tolerancia se supone que son componentes fundamentales de nuestra educación. ¿Qué salió monstruosamente mal para que se pintaran esvásticas en la calle? En noviembre de este año se cumplirán 70 años de la infame "Kristallnacht", el pogrom en que los nazis impunemente atacaron y destruyeron templos, negocios y viviendas de personas pertenecientes a la comunidad judía en toda Alemania. He visto fotografías en blanco y negro de comercios con los vidrios destrozados y esvásticas pintadas en sus restos y he visto unas idénticas en color luego del ataque que la señora Adriana Drisun sufriera en su local. ¿Será el color la única diferencia entre ambos hechos?
Federico A Contreras,
DNI 22.535.293
El banco de todos