Domingo 21 de Septiembre de 2008
Me permito discrepar con aquellos que todavía sostienen que los jugadores de fútbol permanecen en sus clubes respectivos por amor a la camiseta. El sentimiento, la afinidad, la comodidad que manifiestan públicamente es momentánea y se da en un período de tiempo determinado porque los futbolistas emigran sin dudar cuando les ofrecen mayores ingresos monetarios en el exterior o en instituciones deportivas argentinas. Hace mucho que el fútbol se convirtió en un negocio donde se obtienen fabulosas sumas de dinero. Es más, muchos son reticentes a regresar porque la plata que cobran es inalcanzable para el club que lo vio crecer. Hay que ser realistas, el jugador está en un lugar determinado por razones económicas. En tiempos pasados sí se jugaba por amor a la camiseta.
Marcelo Malvestitti
marcelomalvestitti35@hotmail.com