Sábado 17 de Mayo de 2008
Lamentablemente para algunos funcionarios, gobernadores, piqueteros del gobierno y algunos economistas que antaño fracasaron (los de "vivir con lo nuestro"), han puesto en el tapete otra vez la antinomia, campo vs. industria. ¿Cómo hacer si lo que nos compran y lo que necesita el mundo son las commodities? El mundo quiere soja, trigo y carne. Estos dos últimos productos tienen frenadas las exportaciones y la soja sufre una confiscación de ganancias. A todos nos gustaría que nuestra industria fuera competitiva y lo mismo que lo producido por el campo, el mundo entero la demandara.
La realidad nos ha demostrado que no es así. No tienen interés en comprar lo que ellos están fabricando con mayor valor agregado y más económico. Nuestro mercado interno no está en condiciones de comprar lo que el gobierno y otros están empeñados en que se desarrolle por arte de una varita mágica. El desarrollo del país se asienta sólo en el campo y lo que éste produce: partiendo de aquí trabaja la mayor parte de nuestra comercialización. En cambio, el sector industrial ha quedado rezagado. Esto se ha dado por fallas de gerenciamiento, preferencias por una economía cerrada que juega en contra y también por no invertir. Mientras el agro progresa y se moderniza, la industria decae. ¿Por qué entonces, frenar al generador de riqueza confiscando sus ganancias y que este sector tenga que retroceder esperando que los industriales se dispongan a competir con más valor agregado, a ver si se desarrollan? Se oyeron voces de este sector pidiendo otra devaluación porque aparecen productos importados. ¿No será que el sector industrial adolece de una falla que se niega a abandonar y cambiar, en vez de pedir protección estatal, generando nuevos pobres con bajos salarios?
Susana Cabal,
marticab2@yahoo.com.ar