Martes 01 de Abril de 2008
Vivo en un campo de Ibarlucea y para realizar una reparación de las líneas una cuadrilla de la Empresa Provincial de la Energía interrumpió el servicio a eso de las 9 de la mañana del lunes. Generalmente, cuando hacen este tipo de tareas la luz vuelve a las pocas horas. Pero en esta oportunidad fui el único que se quedó a oscuras. Cuando hice el reclamo correspondiente, me dijeron que me habían suspendido el suministro porque tenía una factura impaga de 5 años atrás. Algo realmente difícil de creer, porque cuando se tiene una deuda con la EPE, la misma procede a interrumpir el servicio casi de inmediato. Entonces, ¿por qué no me intimaron o cortaron la luz en todo este tiempo? Acepté a regañadientes la existencia de la supuesta deuda y solicité una nueva boleta para saldarla. Pero vaya sorpresa, cuando acudí al banco para hacerla efectiva no pude y me informaron que el código de barras era incorrecto. Así, quise pagar pero no pude por una equivocación ajena. Mi intención es abonar lo que aparentemente debo. El insólito reclamo tiene tanto tiempo que en verdad no sé a ciencia cierta si es correcto o no. Y mis dudas fueron encima abonadas por algunos empleados de la empresa provincial que me sugirieron que la EPE se ve precisada a recuperar lo que pierde por los que están enganchados. Haciendo algunas averiguaciones pude tomar conocimiento de que no soy el único a quien a lo mejor están estafando. Son muchos los vecinos a quienes les exigen deudas que bien podrían ser inexistentes. Y entonces me pregunto ¿ésta es la nueva EPE que nos prometieron? Lo dicho, pagaré lo que me reclaman. Pero después acudiré a la Justicia.
Máximo Lagos