Viernes 29 de Agosto de 2008
Deseo compartir con los lectores una ilustración con una enseñanza de vida. Es sobre un pescador que siempre perdía el rumbo para volver a su lugar de origen, hasta que un día sus compañeros le regalaron una brújula para que se pueda guiar en medio del mar. Para sorpresa de sus buenos amigos, volvía siempre más tarde que los demás porque nuevamente perdía su rumbo. Cuando le preguntaron qué había pasado, le contestó que ese aparato no funcionaba bien, porque cuando a mí me parece que voy al sur, la brújula me marca que estoy viajando rumbo al norte. En realidad, la brújula no estaba fallada sino que el equivocado era él, porque actuaba de acuerdo a lo que a él le parecía y no a lo que el instrumento le marcaba. Trasladando esta narración a nuestras vidas, ¿tenemos alguna brújula que nos guíe en nuestro diario andar, en nuestras decisiones y objetivos o andamos simplemente según nos parece? Cuidado, no siempre lo que "nos parece" es el camino correcto y es importante tener una información fidedigna en cuestiones trascendentales que afectan no solamente nuestras vidas en este mundo sino que trascienden a la eternidad. Dice la Biblia: "Hay caminos que al hombre le parecen derecho, pero su fin es camino de muerte". Por ejemplo, necesitamos sabiduría para conducirnos en relación a nuestras familias, con nuestros semejantes, para tomar decisiones, para elegir alternativas y así cada uno tiene sus problemas para enfrentar y resolver a medida que pasan los años. Pero hay un problema que por su importancia y trascendencia es el más importante de resolver y es saber donde vamos a pasar nuestro destino eterno una vez que nos toque dejar este mundo. Apreciado lector, la única "brújula" dejada por Dios es la Biblia, y en ella encontramos, cual manual perfecto, revelado el plan de Dios y las respuestas a los grandes interrogantes, hallando en ella el sentido, el propósito y la realización de nuestra vida, marcándonos el camino que nos conduce a nuestro creador. El mensaje central de la Biblia es la venida a este mundo del Señor Jesucristo, con el propósito de morir en la cruz del calvario, por nuestros pecados, y se resume en estas palabras pronunciadas por el mismo Señor que se encuentran registradas en el Evangelio según San Juan. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Jorge R. Alonso, joralonsocont@hotmail.com