Lunes 31 de Marzo de 2008
Días atrás, concurrí a la Terminal de Omnibus de Rosario. Indignación y asco me dio al ingresar en uno de los tantos baños que hay y observar que en todos ellos, en los masculinos, no hay inodoros, sino baños turcos, es decir, un agujero en el piso donde se supone uno debe realizar sus necesidades. ¿Acaso somos perros? ¿Adónde van a parar los millones de pesos que se recaudan mes a mes gracias a los impuestos? Si la Municipalidad gasta tres millones de pesos anuales en reponer el mobiliario urbano, también debería destinarse dinero al mantenimiento y refaccionamiento de los baños públicos, no sólo el de la Terminal. Además, en una ciudad como Rosario, no puede haber este tipo de situaciones.
Javier Manzur,
manzurjavier_4@hotmail.com