carpinchos

Insólita invasión

Sábado 28 de Agosto de 2021

El majestuoso felino yaguareté (monumento natural de Argentina por ley de Parques Nacionales), nombre guaraní para designar al tigre y al jaguar, ha sido declarado en vías de extinción. Y el carpincho (capiyvá en guaraní), también es considerado en extinción en algunas regiones como Entre Ríos. Sin embargo el carpincho (el roedor más grande del mundo que parece un cobayo gigante), se ha convertido últimamente en noticia y no precisamente por su desaparición, sino por su insólita aparición en las calles de Nordelta; un elegante emprendimiento urbano ubicado en el partido de Tigre a 40 kilómetros al norte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los vecinos de los barrios de Nordelta dicen que no se implementaron estrategias para controlar científicamente la reproducción explosiva de esa especie, y que hace dos años ya se notó un notable crecimiento en la población de esos animales, que ahora invaden sus domicilios buscando alimentos, produciendo basura y lastimando mascotas. Un carpincho cruzó la calle justo cuando pasaba un hombre en moto que al atropellar al inesperado obstáculo perdió el control de su vehículo y rodó por el pavimento sufriendo un fuerte golpe. Sucede que ese hábitat de los carpinchos dejó de proveer suficiente alimento para ellos que al reproducirse de manera incontrolada tuvieron que buscar el sustento en el área urbana. Es que en Nordelta los carpinchos no tienen predadores que los eliminen y se reproducen sin impedimentos. El carpincho es un roedor anfibio sin cola con un peso máximo de 60 kilos, un largo de hasta 1.30 metros y una altura de 50 centímetros, que se alimenta de gramíneas, caña de azúcar y de hierbas ribereñas. Algunos ejemplares llegan a pesar 80 kilos. Su gran depredador fue el yaguareté, pero hoy sólo aparecen los perros como enemigos mortales. En la orilla de ríos y lagunas es capturado por su carne sabrosa y su valioso cuero con el que se confeccionan camperas, guantes, cintos y monturas. La carne de esos roedores silvestres suele contener parásitos peligrosos para la salud humana, y por ello existen los criaderos donde se explota su carne y su cuero. Se estima una población de 400 ejemplares; no parece que sean muchos pero los residentes hablan de un hábitat sin recursos alimenticios y hacen una proyección de 3.500 animales para el 2023 si no se concretan acciones efectivas de normalización en el ecosistema. En fin, algunos piensan que la solución en Nordelta consiste en trasladar el exceso de carpinchos a otras áreas protegidas, y practicar algún método que impida la reproducción descontrolada. Creo que de no hacerlo, los simpáticos y pacíficos roedores, cada vez serán menos simpáticos y menos pacíficos para los vecinos de Nordelta.

Edgardo Urraco

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