Inseguridad y responsabilidad (I)
Señorita Carolina Contino: en respuesta a su carta del pasado 11 de febrero, quisiera comentarle algunas cosas. En primer lugar, todas las personas tienen derecho a manifestar su malestar y desesperación por la situación actual de la inseguridad. No puede pedírsele a las víctimas del delito que soporten estoicamente dicho flagelo...

Lunes 18 de Febrero de 2008

Señorita Carolina Contino: en respuesta a su carta del pasado 11 de febrero, quisiera comentarle algunas cosas. En primer lugar, todas las personas tienen derecho a manifestar su malestar y desesperación por la situación actual de la inseguridad. No puede pedírsele a las víctimas del delito que soporten estoicamente dicho flagelo, sólo porque existió una "nefasta época menemista" como usted menciona, que profundizó la desigualdad social, y que usted establece como la causa directa de la inseguridad que padecemos hoy en día. En segundo lugar, le recomendaría que sea más cuidadosa y menos apresurada al responsabilizar a la gente que reclama seguridad de haber promovido las situaciones que usted ubica como las causantes de la delincuencia extrema que azota a nuestro país. Es decir, ¿cómo puede saber usted eso con tanta seguridad? ¿Qué habría de decirle a los familiares del quiosquero degollado hace unas semanas, "señores no se quejen porque ustedes favorecieron a esta situación adquiriendo bienes en cuotas en los noventa y mirando hacia un costado (textuales palabras suyas)"? En tercer lugar, estas personas no piden cárceles y penas como solución mágica, sólo les cuesta aceptar que quienes roban, violan y matan no sufran consecuencia alguna. En cuarto y último lugar, dado que usted aparentemente se jacta de entender la realidad, le sugiero que atienda a los aspectos coyunturales actuales, a las relaciones de fuerza y de poder que hacen a nuestra situación actual específica, sin necesariamente entenderla como un mero producto de una acumulación lineal de sucesos. Intente analizar cómo se incrementa cada vez más la crueldad, la violencia y el morbo con que se cometen los delitos, y el placer que descansa en llevar a cabo el mayor daño posible al cometerlos.
Leandro Gabriel Provenzano,
DNI 30.484.695