Domingo 06 de Abril de 2008
Al margen de las diferentes historias individuales, hay situaciones de riesgo para los niños y púberes que necesitan ser reconocidas. Transitamos una época en que se permite al mercado utilizar el cuerpo humano como mercancía y se aprovecha el abismo entre padres e hijos. Nadie impide la conquista y colonización de cerebros en crecimiento, la anestesia de conciencias con distintas sustancias (legales e ilegales) que discapacitan para prever consecuencias, ni el descuartizamiento y ofertas de cambios de formatos, prótesis y realces de "trastes", "mamas" y otras partes "frescas" como si fueran reses. El mercado opera de tal manera que convencen a los púberes para que ellos mismos se exhiban y obsequien. Lo que comienza siendo un juego virtual suele terminar como trágico y real. Esto ocurre no por casualidad, en épocas de crisis institucional, familiar o estatal, con adultos distraídos o atraídos incluso por el mismo mercado de consumo. Hay que informar sin eufemismos: los pedofílicos, son paidoperversos y lo que hoy denominamos "tratantes de personas" son intermediarios y mercaderes como fueron y son los "tratantes de blancas", con caminos facilitados por estos nuevos espacios. Los padres de Natalia Melisa Narváez, la niña de Rosario que desapareció el jueves 27 y luego fue hallada, calculan que chateó durante 10 meses con alguien que camufló su identidad y edad. Al margen de la evolución de este caso particular, hay que prestar atención a los nuevos lugares a los que concurren los niños y reconocer que en la retromodernidad, los formatos y categorías de infancia, pubertad y comportamiento han cambiado muchísimo. Las patologías del abuso visual-auditivo necesitan el abordaje y prevención de cualquier enfermedad. Por ahora nuestra sociedad las niega o minimiza su verdadera dimensión y solo son cubiertas por el periodismo o por organismos como la internacional Inhope (www.inhope.org), fundada en 1999; dentro del plan de acción de la Comisión Europea, Acpi (http://www.asociacion-acpi.org/); Protegeles (www.protegeles.com), que reciben miles de denuncias anuales.
Mirta Guelman de Javkin
mirtaguelman@hotmail.com