Cartas de lectores

Independencia incompleta

El general Manuel Belgrano, un militar surgido no de la academia sino de la coyuntura de las Provincias Unidas, venció a los realistas al mando del general Pío Tristán, en la célebre batalla de Tucumán librada el 24 de septiembre de 1812.

Lunes 08 de Julio de 2019

El general Manuel Belgrano, un militar surgido no de la academia sino de la coyuntura de las Provincias Unidas, venció a los realistas al mando del general Pío Tristán, en la célebre batalla de Tucumán librada el 24 de septiembre de 1812. Esa victoria le dio una significación patriótica a Tucumán, por lo que San Miguel fue elegida como sede del histórico Congreso Constituyente que el 9 de Julio de 1816 declaró la "emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España", como se lee en el Acta de Independencia. Pero a esa ciudad tucumana decidieron designarla asimismo porque estaba lejos de la influencia de Buenos Aires. Como es sabido, muchas provincias estaban en desacuerdo con la posición centralista del gobierno porteño. Sin embargo, el propio gobierno de Buenos Aires propuso en 1815 realizar el Congreso en San Miguel, para evitar el influjo de José Gervasio Artigas, con quien estaba enfrentado. Por otra parte, hubo capitales a las que no tuvieron en cuenta por cuestiones políticas y de distancia. Además, San Miguel estaba en una posición geográfica relativamente equidistante del resto de las provincias y contaba con la presencia tranquilizadora del Ejército del Norte (o Ejército Auxiliar del Perú), acantonado en la6s cercanías desde la derrota de Sipe-Sipe. Pero esa independencia que posibilitó la gesta libertadora de San Martín, y que hizo realidad el sueño de los patriotas de 1816 no se ha cumplido cabalmente, porque Argentina es independiente políticamente, pero no económica y culturalmente; es decir, su independencia es incompleta. Creo que siendo un país con todas las condiciones para constituirse en una nación con un verdadero estado de independencia, debería tomar el camino virtual que la lleve a la norteña casa tucumana, para iluminarse con el espíritu que alumbró la mente y el corazón de los diputados que escribieron con letras doradas una de las páginas más brillantes de nuestra nacionalidad.

The New York Times

Fanáticos con orejeras

La campaña comenzó y los fanáticos con orejeras están a la orden del día. No se puede hablar con los partidarios de Macri ni tampoco con los de Fernández para sacar conclusiones que nos orienten a elegir a los próximos gobernantes, porque todos tienen orejeras. Como si fuera una especie de casete puesto en el habla, que los lleva a no responder las preguntas inconvenientes y contestar siempre lo mismo cuando los favorecen. Quizás crean que así suman votos, humildemente les digo que no, así los repudiamos los que no usamos orejeras. El mismo fanatismo también se observa en muchos periodistas (no todos, por suerte). Su tarea es informar. Pero se equivocaron de verbo, creen que su tarea es opinar. Y según el medio en el cual los encontramos, observamos opiniones en contra del otro y nunca a favor del pueblo. Campaña sin propuestas visibles, sólo agresiones, acusaciones, archivos de uno en contra del otro. Señores, no entiendo gran cosa de política pero estimo que así no se sostiene la democracia. Por respeto a las generaciones futuras, y en especial por respeto a quienes dieron la vida por ella, debemos exigir las propuestas de los candidatos, informarnos de qué manera piensan solucionar los problemas gigantescos que tiene la Argentina, repudiar al que cuando está frente al micrófono sólo sabe defenestrar al contrincante y esperar el dictamen de la Justicia, exigiéndole que sea justa y no partidaria, y absteniéndonos de opinar hasta que exista sentencia. Y cuando exista exigir que se cumpla el castigo sin dádivas selectivas. Pequeñas grandes cosas como para ir sacando la basura del camino.

Edith Michelotti

Situación de callejón

El frío no da tregua a las familias que se inician en la triste aventura de vivir a la intemperie. De una a dos familias por semana, de la antes llamada "clase media", se ven arrastradas a situación de calle en Argentina. Mala economía, escasa o nula previsión y la desesperación de perderlo todo comienzan a combinarse con temperaturas gélidas y lluvia. Cinco personas han muerto recién entrado el invierno y en un contexto de millones de manos que no tendieron ayuda. La "solidaridad" parece no ser nuestra, pero podemos hacer un esfuerzo para fingirla un poco y usar nuestro ingenio y creatividad nata en pro de ayuda. La situación de calle no es elegida, pero el rescatar a quienes en ella han caído es elegible. Decenas de escuelas en cada ciudad permanecen vacías de noche y cuentan con la infraestructura necesaria para refugiar del frío a quienes lo precisen; parece ser hora de abrirlas emulando la iniciativa de las autoridades de River Plate. Ayudar también es educar a los argentinos para un mejor futuro y uno posible para quienes creen haberlo perdido.

DNI 21.653.863

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