Imusa, una realidad que duele

Domingo 19 de Febrero de 2023

Rosario, una ciudad pionera en el país, en cuanto a defensa de los derechos del animal se trate: marcó un hito en materia de esterilización municipal masiva y gratuita, en la sede de organismos municipales y en terreno, ubicando móviles quirúrgicos en zonas carenciadas.

Señaló un camino en la prohibición de los circos y espectáculos con animales. Sancionó y promulgó ordenanzas que erradican las domas, jineteadas y pialadas en el municipio. La prohibición de la carrera con galgos anticipó a la ley nacional.

Todo este valioso recorrido se ve empañado por el lamentable y errático accionar que la Municipalidad ejerce sobre la fauna urbana. En contradicción abierta a la ley nacional 14.346 y a las normativas vigentes. Cuarenta perros prisioneros en el Instituto Municipal de Salud Animal (Imusa) esperan meses o años su ansiada libertad en jaulas oxidadas, expuestos a temperaturas extremas, defecando, orinando y comiendo en el mismo lugar, entumeciendo sus extremidades al no poder movilizarse por largos períodos de tiempo.

Imusa, sitio obsoleto y horroroso, olvidado por el intendente, debe reconvertir sus funciones. Debe transformarse de una prisión para inocentes, en un hospital veterinario público y gratuito.

Señor intendente Pablo Javkin: la sociedad rosarina le pide la creación de ese hospital ejecutando la ordenanza 9702/16 sin demoras ni dilaciones. Señor intendente: usted prometió en octubre del 2022 que en el Imusa no habría ningún perro encerrado en sus vetustas aulas.

En virtud de la historia animalista, que siempre caracterizó a nuestra ciudad, es hora de un cambio prospectivo. No a la cárcel a perpetuidad. Sí al hospital municipal público y gratuito, para seres que se enferman y deben ser curados porque sienten y sufren. El siglo XXI avanza también en materia animal.

Felisa Aurascoff