Lunes 02 de Junio de 2008
El cantautor Javier Calamaro decidió sumergirse en una burbuja de acrílico a siete metros de profundidad del mar y cantar a capella para darles la bienvenida a los cetáceos que llegan todos los años a la península de Valdés para aparearse. El artista partió de Puerto Pirámide rumbo al lugar donde se agrupaban las primeras ballenas francas y las homenajeó interpretando "La última curda", "Los mareados" y otra canción de su autoría. Si bien su intención fue buena, porque es una defensa de estos seres maravillosos que son asesinados por el hombre, su interpretación fue demasiado desafinada y la tranquilidad de los cetáceos puede haber sido afectada. Si el intérprete hubiese sido Jairo o Montaner las ballenas gozarían de un mejor estado de salud. Es de esperar que el año próximo esta idea no sea repetida por Ricardo Arjona o Enrique Iglesias porque habría que salvar a las ballenas antes que se suiciden en masa.
Daniel Ciúffoli
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