Miércoles 01 de Octubre de 2008
Observando la preocupación y movilización de los rosarinos ante el humo por la quema de pastizales en las islas, ese hollín que lo invade todo, ese olor tan característico, ese picor en los ojos, esa sensación de estar intoxicándonos poco a poco, pensé lo siguiente: si la ciudadanía rosarina pudiera observar de algún modo, las invisibles radiaciones de microondas que emanan las 24 horas de las más de 200 antenas de telefonía celular que hay en la ciudad, ¿se movilizaría el pueblo en señal de protesta, sabiendo que el bombardeo de nuestros cuerpos por las microondas provocan cáncer, leucemia, depresión, cefaleas, insomnio y un largo etcétera? Esa es la pregunta. Por el momento, como las microondas no se ven, no se huelen y no se paladean, con la excepción de un puñado de vecinos, casi nadie pide la erradicación de las antenas de telefonía de las zonas urbanas. Si las radiaciones pudieran verse, otra sería la historia.
Alberto Seoane, DNI 16.745.029, albertoseoane@yahoo.com.ar