Cartas de lectores

¿Humo malo? ¡Exprópiese!

Domingo 21 de Junio de 2020

A los gobernantes y/o legisladores que por jurisdicción corresponda: en lugar de darle tantas vueltas por décadas y más décadas al asunto del humo de las islas sin resolver absolutamente nada, ¿no podrían impulsar los primeros y/o presentar los segundos algún proyecto de ley tendiente a la expropiación por razones de utilidad pública de aquellos inmuebles ubicados en la zona del territorio insular desde donde invariablmente nos fumigan con pertinaz intensidad? La quema descontrolada de pastizales, arbustos y árboles, provocadas o no, está intoxicando a los habitantes del litoral santafesino y de provincias vecinas, cada año un poco más. El aire cargado de cenizas se vuelve irrespirable por momentos, molesta la garganta y arden los ojos, además de otras molestias físicas que pueden agravar o derivar en enfermedades mayores. No menos grave que lo anterior resulta ser el hecho que estos hechos naturales (?) o actos humanos desaprensivos, están destruyendo un ecosistema de valor incalculable para la región. Y todo con gran éxito. No es legal ni justo. No hay razón para tolerarlo. De ser individualizados, los autores de estos incendios deberían ser atentamente escuchados por las autoridades y en su caso, responder civil y penalmente si se comprueba la comisión de actos contra las leyes. Pero paralelamente, deberían ser sometidos a un proceso judicial de expropiación al final del cual sean justa e integralmente indemnizados y desapoderados de sus inmuebles. Adelanto que no es una idea original, ya se le ocurrió a otros, aunque hasta donde sé por razones bien distintas y sobre otros bienes. Pero bueno, siendo expropiación la palabra más usada últimamente, luego de aquellas relacionadas a la pandemia del Covid-19 quizás me quedó resonando en mi cabeza provocando esto que vuelco en estas líneas. Para lograr la expropiación hace falta un proyecto de ley que debe provenir de un órgano legislativo —nacional o provincial—. El proyecto, se me ocurre, podría contemplar la creación de un parque nacional o de una zona altamente protegida —del daño del hombre, fundamentalmente—, donde pudiesen crecer y desarrollarse animales y plantas autóctonas, y efectivizar proyectos científicos afines. Las autoridades de las provincias afectadas podrían trabajar en conjunto. Estimo que, a diferencia de otros casos recientes, en este, sí habría un interés público que tutelar —requisito para que sea procedente una expropiación— y una real justificación para que el Estado invada la sagrada esfera privada. Hablo del bien común, pues específicamente, están en juego los valores vida y salud de la población y la protección del medio ambiente. Estos valores, no caben dudas, pueden y deben prevalecer sobre el interés individual del titular de un inmueble desde el cual provienen actos y hechos que producen los señalados daños irreparables. Seguramente habrá alguna objeción ideológica, jurídica o de otro tipo a esta descabellada propuesta, no hay problemas, era sólo mi opinión, sin peso alguno. Igual la dejo, con la esperanza de que alguien con autoridad arrime una superadora. Y haga algo, por favor.

Fernando Dimase

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario