Domingo 31 de Agosto de 2008
Leyendo las noticias de "Entrenotas", me entero con sorpresa y una buena dosis de indignación, que los concejales Fernando Rosúa y María Eugenia Bielsa planean presentar a consideración del Concejo Municipal un proyecto de creación de un museo de la música en Rosario. Un trabajo similar que contó con la asesoría de la bibliotecóloga Carina Correa Bustos fue presentado, hace ya bastante tiempo, por el Coro Estable de Rosario. Fue entonces que ejemplares de dicho proyecto se hicieron llegar, por quien suscribe, al entonces señor secretario de Cultura de la Provincia, a la Secretaría de Cultura Municipal, María de los Angeles González., al intendente Miguel Lifschitz y a Hermes Binner. Las lamentables (¿premeditadas?) omisiones presentes en el proyecto de los citados ediles, ponen de manifiesto una ignorancia supina del importante movimiento musical de Rosario. De la lectura del proyecto surge, que las dos instituciones que me honro en dirigir, Coro Estable (desde 1946) y Pro Música (desde 1962), no están consideradas en dicho proyecto. Lo mismo sucede con otro importante organismo musical de la ciudad, el Coro Pablo Casals. Detalle curioso: después de setenta años de dedicación ininterrumpida en favor de la cultura musical de la ciudad, tampoco figuro. ¿Será porque no conduzco ningún grupo de rock? De los dos coros por mí dirigidos, podemos dar algunos datos interesantes. El Coro Estable es uno de los más antiguos del país, y es, por otra parte, el único coro argentino ganador en los dos únicos Concursos Corales realizados a Nivel Nacional en el país. En el Concurso Internacional de Arezzo (Italia), obtuvo seis premios, entre otros, uno por la ejecución de obra de compositor argentino (Ginastera) y otro por mejor obra popular argentina (Rosáenz). Pro Música obtuvo en el mismo certamen un primer premio por la interpretación de obras folclóricas argentinas (escondido e imposible). Es además, entre muchas otras cosas, pionero en el país, en la difusión de la música originaria de nuestra América. Si los ediles creadores del proyecto creen que existen otros organismos musicales rosarinos, con la antigüedad mencionada, que puedan exhibir pergaminos de tal alcurnia, que salten al ruedo. En la cancha se ven los pingos. Es bueno recordar, que ambos coros han incluido siempre, en la programación de sus giras internacionales, tanto obras de compositores argentinos, como muestras de la música popular y folclórica de nuestro país. Siempre lo mismo, y está claro: parece ser, que para quienes se ocupan de la política cultural de nuestra ciudad, existen hijos y entenados.
Cristián Hernández Larguía
LE 3.687.935