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Hay que involucrarse

Diez de la noche, mi marido afuera paseando a la perra, mi hijo mirando TV en el comedor que da a la calle, yo cocinando. Se escuchan seis tiros, juro que fueron en mis oídos.

Miércoles 27 de Mayo de 2020

Diez de la noche, mi marido afuera paseando a la perra, mi hijo mirando TV en el comedor que da a la calle, yo cocinando. Se escuchan seis tiros, juro que fueron en mis oídos. Corrí al living, puse a mi hijo en suelo por si los tiros continuaban y lo primero que pensé: mi marido está afuera, le robaron. Lo llamé y en esos tres segundos hasta que atendió pensé lo peor. Estaba en frente de casa y obviamente vio todo. Llamó a la policía, pensábamos que había sido un tiroteo entre dos grupos. Se llenó de policías y nos enteramos qué pasó, le dispararon cinco tiros a un chico que pasaba por mi ventana para robarle la mochila, él es de Prefectura y tenía su arma reglamentaria, y también disparó. Por suerte al joven no le pasó nada, pero de la desesperación salió corriendo al hospital Centenario por si le hubieran pegado un tiro, pero no. Mientras tanto, los policías con sus linternas buscaban los impactos, tengo mi vereda toda marcada por que estaban todos los cartuchos. Mientras mi hijo les tiraba besos a todo policía que se acercaba por la ventana, por suerte pudo dar besos y no recibir tiros. Después que terminó todo, que a mi marido le tomaron declaración, se acercó el chico y nos pidió perdón. “Por qué”, pregunté, “¿Por que casi te matan? ¡Por Dios!” Y nos dio las gracias por “involucrarnos”. Es la única manera que podemos cambiar algo. Y en ese momento esto valió para algo. Y ahora les digo: involúcrense, aunque sea en lo más mínimo, no digo que te pongas en el medio de los tiros, pero hace algo. Involucrate cuando algo no está bien, cuando violan tus derechos, cuando algo te parezca injusto. Involucrate, gritá, protestá, caceroleá, llamá, no sé, algo. Años y años mirando para otro lado, seguro fue porque nos impusieron miedo. Podría haber hablado de lo mal que está la ciudad, o el país, y la cantidad de chorros que matan a sangre fría. Pero no. Decidí quedarme con lo mejor de la situación, aunque fue un momento de mierda.

Alejandra Cinquemani

DNI 33.617.020

Psicóloga

¿Carrillo en vez de Favaloro?

Mucho antes de que saliera a la luz la imagen fotográfica del proyectado billete de 5.000 pesos que está “parado, suspendido, demorado”, habían trascendido resultados de varias encuestas relacionadas a cuáles serían las figuras que gozaban de la preferencia de los argentinos para que sus imágenes estuvieran en el frente de esos billetes que, se decía, iban a reemplazar los actuales que circulan con animales. En todas, de manera casi unánime, la figura elegida era la del doctor René Favaloro, un verdadero prócer de la medicina argentina. Sucede que como el Banco Central definió que la característica para el nuevo de 5.000 era que debía ser “sanitarista, fundacional y peronista” se pensó para el frente del mismo en las de Cecilia Grierson (primera médica argentina) y Ramón Carrillo (primer ministro de Salud de Perón), sobre quien comenzaron a aparecer las primeras críticas por su marcada admiración hacia Hitler. Así como valoramos la atinada decisión presidencial en todo lo actuado respecto de la pandemia haremos lo mismo si Fernández decide informarnos, con su característica clara dicción, que habiendo consultado con expertos en “satisfacción al cliente” ha decidido que esos billetes lleven la imagen del insigne cardiólogo.

Juan José de Guzmán

No nos cuiden más, por favor (II)

Felicito al señor Juan Dantraccoli por su carta publicada el 21 de mayo pasado, donde desenmascara la verdad detrás de la plandemia: la crisis económica y recesión que se está encubriendo bajo el pretexto de la “lucha” contra el “enemigo invisible”. Si bien las medidas de protección todos las hemos tomado para evitar cualquier contagio, eso no quita que detrás de la cortina hay un entramado político y económico del que los “expertos” en la televisión no quieren hablar. ¿Como hacen los grandes especuladores para justificar la quiebra planetaria mediante un crack peor que el de la crisis de los años 30 sin que la ciudadanía se les ponga en contra a los gobiernos, sino que por el contrario, salgan a aplaudirlos por cada nuevo plan de austeridad?: fácil: dicen que lo hacen “para cuidarnos”, y así es como la plandemia del cortinavirus está opiando al pueblo y a todo el espectro político, todos cómplices de los grandes embaucadores de élite.

Mathias Orué Suleimán

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