Gracias, por salvar una vida
Una y otra vez, la oración fluye entre los labios... "El Señor es mi ayudador, no temeré"... mientras, el tiempo, cual péndulo oscilante desde la ansiedad más visceral a la paz más sublime, acompasa los latidos de una vida en peligro.

Miércoles 12 de Diciembre de 2007

Una y otra vez, la oración fluye entre los labios... "El Señor es mi ayudador, no temeré"... mientras, el tiempo, cual péndulo oscilante desde la ansiedad más visceral a la paz más sublime, acompasa los latidos de una vida en peligro. En medio de esa zozobra, Dios, inconmensurable, responde misericordioso, en las manos maravillosas de los médicos que la salvaron. Gracias infinitas a cada una de las personas que integran el sanatorio Delta y Los Arroyos por el prodigio de rescatar la vida. Gracias también a la obra social Osde por la celeridad y calidad de gestión llevada a cabo ante tamaña emergencia. Y gracias a Hernán López Cali (Maincal SA) por haber sido el primer eslabón en la solución a este imponderable.
Enrique J. Lejeune, DNI 11.271.891