Martes 26 de Febrero de 2008
Vivo en el 6º piso del edificio ubicado en Maipú 981 de Rosario. Como ocurre en tantos otros, tenemos cortes de energía eléctrica que nos dejan sin luz, sin agua y sin ascensores. Al comienzo del verano esto ocurría ocasionalmente, con un promedio de un corte cada 10 días aproximadamente. En la medida que la estación fue avanzando los cortes se hicieron más frecuentes y en esta semana han sido de casi uno por día: se corta la energía; al día siguiente viene la EPE y arregla el problema; al tercer día se vuelve a cortar y al siguiente la EPE vuelve a arreglarlo, y así sin solución de continuidad. Como se ve los cortes son cada vez más frecuentes y los arreglos cada vez menos duraderos. Por mis obligaciones laborales me veo obligado a salir de mi casa no menos de tres veces diarias. Esto significa, en el mejor de los casos, tres bajadas y subidas de escalera por día. Podría pensarse que esta carta tiene por objeto una queja: nada más lejos. Es de agradecimiento a la EPE. Tanto bajar y subir ha logrado que esté próximo a retomar el estado atlético de mis lejanos años mozos. Ahora apenas si tengo un poco de disnea, algunos calambres y una discreta taquicardia cuando al fin puedo arribar a mi casa. Nada comparable con lo que era al principio del verano. Pensar que hay personas que para lograr esta mejoría deben pagar costosos cursos en algún gimnasio. Ya la tengo gratis, gracias al desinterés de la EPE.
Jorge A. Pozzi, japozzi@cimero.org.ar