Gracias a Dios por tanto amor
Dice en 1ª de Corintos 15: "Si la esperanza en Cristo la hemos puesto nada más que para esta vida, somos los hombres más dignos de lástima". Tomando conciencia de la irreversible partida de mi hermano...

Lunes 19 de Mayo de 2008

Dice en 1ª de Corintos 15: "Si la esperanza en Cristo la hemos puesto nada más que para esta vida, somos los hombres más dignos de lástima". Tomando conciencia de la irreversible partida de mi hermano, empiezo a remar la vida de una manera diferente, mutilada en esa parte de mi carne que era él. Busco en mi corazón los 42 años de vida compartida y me aferro a todos y a cada uno de los gestos de amor y respeto que siempre nos unieron. Aunque la prueba es muy grande, creo en el consuelo, que también es uno de los nombres de Dios. El me ha dado una fuerza de voluntad serena y firme y una fe que me invita a seguir, ofreciéndome muchas certezas y un sinfín de agradecimientos, especialmente a los amigos y familiares, que son otra forma que Dios tiene para expresarnos su amor. Los verdaderos amigos son un regalo del cielo y a todos ellos, a los que nos acompañaron silenciosamente, a los que rezaron sin desfallecer, a los que nos ayudaron de mil modos distintos, ¡gracias! Gracias de modo particular a todo el personal del sanatorio Laprida: a Bety, Martín y Adolfo, de mesa de entrada; a Marta, de la administración; a Claudia; a los médicos y enfermeros de guardia y terapia; a Carolina; al anestesista Eduardo Pérez. Y me reservo el mayor agradecimiento para Pablo Nadalín, médico cirujano. Gracias, Pablo, porque además de ser un excelente profesional nos demostraste en todo momento ser mejor persona. Gracias por defender la vida aun cuando todo sea adverso; por poner todos tus conocimientos al servicio de los enfermos; por la estima, el respeto, la confianza que despertaste en nosotros; por el testimonio de generosidad con que has ennoblecido tu profesión hasta el sacrificio propio para acompañarnos. Gracias por alentar a mi hermano en su lucha por la vida y transmitirle serenidad hasta el final. Gracias por tu ética, tu compromiso: por creer, esperar y amar a los que Dios te confió y saber dejar en sus manos todo, consciente de que la decisión última le pertenece. Por último, cito las palabras de Benedicto XVI en su reciente encíclica: "Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido, mediante la unión con Cristo.

 

Bibiana Saraniti,

DNI 16.341.469