Martes 29 de Julio de 2008
El pasado viernes 25 de julio, siendo aproximadamente las 9,30 y en ocasión de desplazarme a bordo del coche Nº 34 de la Empresa Mixta de Transporte de Rosario, afectado a la Línea 115, fui testigo de una serie de gestos que merecen ser destacados por parte del conductor de la unidad. Este servidor público, en el trayecto entre Donado y Córdoba y Ovidio Lagos y Córdoba, atendió a pasajeros con dificultades diversas de forma inusual por la excelente conducta y buena disposición demostrada. Verificó que un menor en brazos de su madre vomitaba, paró la unidad y ayudó a la señora en el desagradable trámite, no sólo facilitando auxilio a la madre y al niño, sino limpiando la unidad; es más, le suministró servilletas descartables de papel a efectos de que el pequeño no quedara húmedo con los líquidos que había despedido. Más tarde facilitó el ascenso y descenso de dos ancianas, recomendándoles permanentemente que tuvieran cuidado con sus movimientos, y además advirtió a otra madre que llevaba a su hijo en brazos que se le estaba cayendo del bolso la mamadera del infante al descender de la unidad. Sumado a lo descripto, brindó permanentemente información acertada y detallada a los usuarios que la solicitaban, demostrando conocer no sólo el recorrido de la línea en que prestaba servicio, sino de los correspondientes a otras empresas. Si bien esta sección recibe ríos de tinta de quejas de los usuarios contra malos o mediocres servidores públicos, es justicia destacar las acciones de los correctos trabajadores, quienes son el cimiento de los servicios públicos de excelencia que necesitamos para constituirnos en una ciudad digna y ejemplar. Sin ellos, de poco sirve tener unidades modernas, alta tecnología, etcétera. Con ellos es más soportable para el usuario el viaje sobre las calles en estado calamitoso y con un tránsito caótico.
Rolando Maggi,
DNI 13.588.038