Cartas de lectores

Ganancias: un injusto descuento

Cobrar el sueldo debiera ser un momento de alegría, recibir la remuneración mensual fruto del esfuerzo realizado durante un mes de trabajo para satisfacer las necesidades de la vida y de la familia que tenemos a nuestro cargo.

Martes 09 de Enero de 2018

Cobrar el sueldo debiera ser un momento de alegría, recibir la remuneración mensual fruto del esfuerzo realizado durante un mes de trabajo para satisfacer las necesidades de la vida y de la familia que tenemos a nuestro cargo. En la actividad privada alcanzar un puesto de relevancia y mantenerlo cuesta esfuerzo, sacrificio, responsabilidad y una permanente actitud y aptitud, pues no ocurre lo que en el empleo público –y sin desmerecer– que en muchos casos los asiste la "estabilidad laboral" y cierta seguridad de jubilarse en ese trabajo, en ocasiones bastante antes que el resto de los mortales. Tengo casi 60 años y 40 de aportes en la actividad privada, 30 de ellos en puestos de responsabilidad y liderando equipos de trabajo. Anhelo jubilarme con un haber acorde al nivel de aportes realizados y poder disfrutar de mi familia y estar con mi mujer, que me acompañó y aguantó durante toda la vida en relación de dependencia, los temores de perder el trabajo, de no cumplir los objetivos, de no decepcionar al jefe de turno, de cumplir con las obligaciones, las depresiones de los domingos. No mirar el recibo de sueldo para no amargarse al ver el descuento del impuesto a las ganancias, de eso se trata, la injusticia de ganar un sueldo que no es una fortuna (sólo un buen sueldo merecido luego de 40 años en distintas empresas privadas), viendo que lo que podría ser la cuota de un auto nuevo, de un viaje merecido, de una ayuda a los hijos, se lo lleva injusta y hasta diría anticonstitucionalmente el Estado de algo que no es ganancia, sino el peso ganado día a día con el esfuerzo explicado. Señor presidente, por supuesto que lo voté porque imaginé que a esta altura del partido y viendo el fracaso de los gobiernos que me tocaron en mi paso por esta vida, por supuesto que quiero un cambio para ver si puedo al fin disfrutar de una vida de esfuerzo, privaciones, gustos, sí, porque los tuve, y crecimiento personal y profesional, pero, hoy del aguinaldo el descuento por ganancias fue fuerte. Todos los meses se repite la rutina del triste descuento por ganancias, y por si fuera poco, cuando me despidieron sin causa, porque en la actividad privada esto pasa, también lo descontaron de la indemnización. Sigo confiando en su gobierno, tengo la esperanza, creo que tiene buenas intenciones y por fin saldremos del populismo y la corrupción de los últimos años. Pero temo que mi merecida jubilación no tenga relación con mis aportes –porque el Estado lo gastó en sus vicios–, que tenga que seguir trabajando porque los privados podemos trabajar hasta los 70 años y continuar con la tristeza de no tener que mirar el recibo de sueldo para no amargarme con el descuento del impuesto a las ganancias (que usted prometió al menos "revisar"), y que cuando me jubile algún día, si Dios me lo permite, no me alcance para nada. Yo sí quiero jubilarme, porque lo merezco y es lo que deseo. Ya contribuí y bastante, nada más y nada menos que 45 años.
Gabriel Abbo
DNI 12.222.634


Otro perseguido, y van

Tranquilo Balcedo, todos sabemos que usted es el nuevo perseguido político (no será el último, seguramente) de un gobierno dictatorial, que utiliza a la Justicia para amedrentar a quienes alzaron su voz contra el neoliberalismo imperante. Son muchos los patriotas que, como usted, están padeciendo la venganza de los monopolios, por el solo hecho de haber sido fieles a sus convicciones y luchado por los pobres, por los más necesitados. Lo dijo en mayo pasado, en Grecia, la líder del proceso "solidario" que la sociedad interrumpió en las urnas con la complicidad de los medios, que le inculcaron el precepto neoliberal de que las cosas se obtienen por mérito propio, no por ser derechohabientes del Estado. Paciencia muchachos y muchachas, habrá que esperar a que se cumpla el deseo de Hebe, que este gobierno se caiga a pedazos, no que se vaya, que se caiga a pedazos.
Roque Villazán


La leyenda del fútbol

Según Heródoto, el gran historiador de la Grecia Antigua, el padre de los Dioses y los hombres (Zeus), estaba muy consternado luego de su condena "in aeternum" a Prometeo por haber conferido éste a los hombres el secreto del fuego. Un águila le devoraba el hígado, que luego le crecía nuevamente, mientras permanecía encadenado a una montaña. Zeus, que no podía revocar su siniestra condena por ser ejemplificadora para todos los dioses que habitaban el Olimpo, buscaba compensar el sacrificio al que había sometido a Prometeo. Su abatimiento era conocido en todo el Monte Sagrado y los Dioses no hallaban el modo de revertirlo. Fue entonces, de acuerdo a Heródoto, que una Musa se apiadó de Zeus y descendiendo del Parnaso se dirigió al Olimpo para tratar de aliviar su remordimiento. "Mi gran señor, si tú me lo permites, creo tener la manera de redimir a Prometeo y a los hombres que conocen el poder del fuego a través de él", le espetó la Musa. "Yo –prosiguió–, que inspiro a artistas, poetas y escritores, he imaginado un juego que será universal y unirá a todos los hombres del mundo, debido a su belleza y practicidad. Además, servirá para confraternizar e incentivar la amistad, el valor más preciado de la condición humana". Zeus, la observó pensativo y luego de unos minutos de introspección le preguntó. "¿Y cómo le denominarás a ese deporte?" La Musa inspiradora de los artistas guardó un prudente silencio antes de responder "Fútbol, mi gran señor".
Alejo Vercesi


La otra cara de Jesús María

El festival de Jesús María comenzó el 4 de enero. Llamarlo festival es atribuir al término una significación que no le corresponde porque se festeja lo que produce una sensación alegre y placentera para todos. En Jesús María, en cambio, los caballos han encontrado muchas veces la muerte. Para ellos el festival es una tragedia. El espectáculo de la doma, como la tauromaquia, constituyen los últimos resabios, primitivos y anquilosados del circo romano. Es un espectáculo donde la violencia, la cobardía y el machismo son los principales protagonistas. Mientras en la pista la fusta se descarga certera sobre los ojos del potro, en el escenario, cantores muy populares entregan su arte con total indiferencia. La cincha apretada exprofeso hiere las carnes del animal que se irrita por el dolor, mientras allá, un poco más lejos, el locutor anuncia a viva voz la llegada de otro conjunto musical. Las espuelas afiladas duelen, los nervios sensibilizados estallan y se estremecen. El caballo sufre. La música ha cesado un momento y el público aplaude con frenesí a su artista preferido. Una conclusión es inevitable: a ninguno de los presentes les interesa el sufrimiento que padecen los caballos. Insensibles al dolor del otro, no humano, sólo perciben su propio gozo, en una actitud egoísta, egocéntrica y pueril. Nadie, domadores, artistas y público, embriagados por la irracionalidad advierten el mensaje letal que con su ejemplo proporcionan a sus hijos: el de la aprobación social al maltrato y a la crueldad ejercida contra el débil e indefenso. ¿Qué opinarán esas personas, embargadas por la emoción violenta, cuando libres de su tiranía observen como el machismo de la fuerza se ejerce sobre otros seres vulnerables como lo son los niños y las mujeres? ¿Su reacción será distinta? ¿Será que los animales son los únicos seres vivos que pueden ser objeto de crueldad con total impunidad y sin padecer sentimientos de culpa? Jesús María no nos enorgullece, nos avergüenza como pueblo. Cuando la tradición produce tortura no es cultura sino sadismo consentido socialmente Y más grave cuando crece al amparo de algunos legisladores nacionales como Mazzot, Machado, y Pretto, que pretenden convertir a este aberrante espectáculo en el deporte nacional, despreciando la conciencia moral y ética de la República Argentina. Hacer de la doma un espectáculo es enaltecer la agresión. Cuando Jesús María lo comprenda y erradique será un festival sin comillas, ni sombras.
Felisa Aurascoff
DNI 6.433.038
Asociación Animalista Mahatma Gandhi


Falta de higiene en el aeropuerto

Viajé en el vuelo de GOL a Rio de Janeiro el día 5 de enero. En ese horario coinciden varios vuelos, a Panamá, a Río, a Sao Paulo. Es indignante la falta de higiene de los baños. No sé si hay en el mundo un aeropuerto que no organice la limpieza de las áreas de circulación y baños. Simplemente asqueroso. ¿Esa es la modernidad que la ciudad quiere exhibir?
Silvia Cárcamo
DNI 6.378.856


Los corderitos descarriados sueltos

Acabo de leer una noticia que hace aparecer las detenciones como fuegos de artificio. Todos estos delincuentes de guantes blancos y negros están cerca de la libertad que gestionan sus respectivos leguleyos apostando a que la Cámara Federal considere la excarcelación de Boudou, Cristóbal, López y Zannini, el ideólogo de tantos delitos y otros, por considerarse "perseguidos políticos". Hace un tiempo me mostré escéptico a que la Justicia actuara en forma idónea y transparente. Tenía razón, aún pretendiendo no tenerla; si no cambia la matriz judicial viviremos en la zozobra, nada de lo que se ve es cierto. Seguramente el señor presidente no tiene que ver en las decisiones de la Justicia, si no cabría preguntarse otras cosas. Tal vez se estén cortando solos sin haber razones a la vista que lo justifiquen, situación que consolida el pensamiento de que acá no pasa nada, se cambió la montura no el caballo. Escribo esto porque me encontré circunstancialmente con un abogado constitucionalista, e intercambiamos algunas palabras que me animaron a dejar por escrito mi lapidaria opinión compartida por mi interlocutor que de esto sabe algo. En mi caso soy sólo un atribulado ciudadano, mero espectador de los desaciertos de los jueces y políticos de turno.
DNI 8.634.022

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