Cartas de lectores

Fragmentación de la memoria

Del mismo modo que las plantas se tuercen hacia la luz, el hombre, inconscientemente, orienta su esquema perceptual para acercarse a su deseo y sus identificaciones. Por ejemplo: al adherir a un discurso con el cual simpatiza, se le dificulta la visión de las falacias que esa ideología podría contener. El involucrado suele ver lo que en el fondo quiere o necesita ver. De forma análoga a los vegetales, el hombre también tuerce algo. En su caso, se trata de la objetividad: la altera para aproximarse a lo que lo reconforta, como ser una ideología política. Además, si alguien es superficial es tanto más probable que resulte engañado, dado que las cuestiones profundas se hallan fuera de su interés. Hoy, la forzosa complejización de la vida cotidiana —ya sea mercantil, tecnológica o vinculada al ciberespacio y a las redes sociales— nos empuja a la superficialidad. Es que ya no hay tiempo, ni memoria, ni deseo de profundizar demasiado en tantas cosas. Por ende conviene saber un poquito de cada una de ellas, y reservar la visión más profunda sólo para lo que nos apetece o para lo atinente a nuestra actividad principal. La ideología comercial del presente pretende hacernos creer que tenemos que saber de todo y estar muy informados. Esta es la trampa que nos lleva a vérnoslas solo con rótulos o con consignas básicas, y a saber casi nada de mucho. Ya lo advierte el refrán: "El que mucho abarca poco aprieta". Aunque conviene recordar que existe una tendencia muy humana a la simplicidad. Ya lo señaló hace dos siglos el filósofo y economista escocés David Hume: "En la base de la mayoría de los razonamientos equivocados está precisamente la muy humana inclinación por la simplicidad". No es casual entonces que, sobre esta realidad sociocultural globalizada los predicadores populistas hallen un suelo cada vez más fértil para sus demagógicas propuestas.

Miércoles 13 de Marzo de 2019

Del mismo modo que las plantas se tuercen hacia la luz, el hombre, inconscientemente, orienta su esquema perceptual para acercarse a su deseo y sus identificaciones. Por ejemplo: al adherir a un discurso con el cual simpatiza, se le dificulta la visión de las falacias que esa ideología podría contener. El involucrado suele ver lo que en el fondo quiere o necesita ver. De forma análoga a los vegetales, el hombre también tuerce algo. En su caso, se trata de la objetividad: la altera para aproximarse a lo que lo reconforta, como ser una ideología política. Además, si alguien es superficial es tanto más probable que resulte engañado, dado que las cuestiones profundas se hallan fuera de su interés. Hoy, la forzosa complejización de la vida cotidiana —ya sea mercantil, tecnológica o vinculada al ciberespacio y a las redes sociales— nos empuja a la superficialidad. Es que ya no hay tiempo, ni memoria, ni deseo de profundizar demasiado en tantas cosas. Por ende conviene saber un poquito de cada una de ellas, y reservar la visión más profunda sólo para lo que nos apetece o para lo atinente a nuestra actividad principal. La ideología comercial del presente pretende hacernos creer que tenemos que saber de todo y estar muy informados. Esta es la trampa que nos lleva a vérnoslas solo con rótulos o con consignas básicas, y a saber casi nada de mucho. Ya lo advierte el refrán: "El que mucho abarca poco aprieta". Aunque conviene recordar que existe una tendencia muy humana a la simplicidad. Ya lo señaló hace dos siglos el filósofo y economista escocés David Hume: "En la base de la mayoría de los razonamientos equivocados está precisamente la muy humana inclinación por la simplicidad". No es casual entonces que, sobre esta realidad sociocultural globalizada los predicadores populistas hallen un suelo cada vez más fértil para sus demagógicas propuestas.

Jorge Ballario

Marcos Juárez (Cba.)


Hartos ya de estar hartos

¿Para qué están los concejales? Fin de semana con baño de sangre en los barrios, lluvias intensas, calles anegadas y casas inundadas. Arrebatos en la Costanera, en La Florida. ¿Dónde están? ¿Peleándose por salir primeros, segundos? ¿Dónde está la señora intendenta? Pobres rosarinos.

DNI 6.274.455


Al Hospital Italiano

El 14 de diciembre pasado, y después de mucho reclamar, tuve el turno para una cirugía de rodilla con prótesis en el Hospital Italiano de Rosario. Todo bien, la atención fue normal y la cirugía resultó muy bien (Osecac es mi obra social), y en 48 horas me dieron el alta. El 30 de enero me retiraron los puntos y comencé 10 sesiones de kinesiología. El 6 de febrero, 10 nuevas sesiones de kinesiología. El 18 de febrero solicité un turno para el cirujano, me dijeron que podía ir el 20 a las 17. Cuando llegué al hospital me encontré con dos pacientes esperando, se hicieron las 18 y no hubo novedades del médico. Consultando a personal del hospital una dijo que el médico vino y se fue, la otra que no tenía pacientes y se retiró, una tercera dijo que el médico no venía más al hospital desde el 12 de febrero. Tuve un gasto de 500 pesos de taxis (no puedo movilizarme de otra manera), pero a nadie le importa. Ninguno avisó sobre la situación del médico: vacaciones, congreso, enfermedad, viaje imprevisto, vaya uno a saber. El paciente, que se jorobe. El tratamiento de kinesiología fue eficiente pero hoy, y luego de varios días, he retrocedido. La obra social me consiguió otra profesional. Solicitamos al Hospital Italiano la historia clínica para llevar a la nueva médica, esto sucedió el 21 de febrero y nos comunicaron que demora 30 días. Es una irresponsabilidad, Osecac la entrega en 48 horas. ¡Yo fui al hospital por medio de mi obra social y no tengo derecho a mi historial en tiempo y forma! Muestro estas irregularidades porque sé que no es sólo mi caso, y deseo que sean solucionados los inconvenientes.

Rosa Lipinski

LC 6.651.473


A la policía de Albarellos

Escribo estas líneas para destacar la eficiente labor y dedicación de la policía de la localidad de Albarellos. Contamos permanentemente con vigilancia móvil diurna y nocturna. Estamos muy conformes y orgullosos por tener una policía que se dedica totalmente al orden y a la seguridad de nuestros habitantes.

Ricardo Sarachini

DNI 6.030.306

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