Pandemia

Fiestas clandestinas

Viernes 12 de Marzo de 2021

El pasado sábado tuve la oportunidad de asistir a una fiesta clandestina muy reconocida entre jóvenes, realizada en un campo a las afueras de la ciudad de Rosario. Esta famosa fiesta se lleva a cabo todos los fines de semana en lugares estratégicos, escondidos, pero siempre con la misma temática, en el medio del campo y de la nada. En esta oportunidad nos llegó la ubicación de dicha fiesta, fuimos en auto (única manera de llegar) en las afueras de la ciudad y nos adentramos en un camino de tierra que conducía a dicha fiesta. Por primera vez en mi vida vi un boliche con 300 personas sobre un camino de tierra y hacia los costados dos campos de soja. ¡Sólo una camioneta con dos parlantes y luces que animaban la noche! Sobre el final de la noche, show de bengalas con el peligro que eso significa. Fue en ese momento donde pensé “pobres pibes y pobres padres, tener que hacer 20 minutos de viaje y adentrarte en lo más profundo de un campo para tener un rato de diversión con los riegos que se corren”. Porque este lugar no cuenta con baños, imagínense, pobres las mujeres si tienen alguna emergencia, cero control, ningún bebedero, ninguna asistencia médica, ningún patovica, ningún policía, nada, realmente un peligro. Por eso esto es un llamado a las autoridades para alertar sobre esta situación que ocurre, que pasa y que en cualquier momento algo grave puede ocurrir, desde el riesgo sanitario que se corre hasta posibles accidentes en las rutas camino a casa, emergencia médica en el lugar, violaciones, sobredosis y todo esto se puede evitar evidenciando lo que pasa y controlar a los jóvenes pero en la ciudad. El presidente de la Nación ya dijo en alguna oportunidad: “Los jóvenes no se van a quedar en casa mirando Netflix”. Por eso, me parece que las autoridades deben resolver este problema. Yo propongo abrir un sitio al aire libre, por ejemplo el Hipódromo, y concentrar a los jóvenes allí donde se puedan sanitisar, usar barbijos, mantener distancia, estar cuidados, tener un centro médico cerca, un policía, y en el nombre de los padres saber que sus hijos se están divirtiendo mientras hay alguien que los cuida. Entiendo perfectamente la situación sanitaria, las prioridades y que la diversión puede esperar, pero estas cosas ocurren y debemos evitar que pase otro Cromañón con nuestros jóvenes.

Carolina Andiro

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