Feliz Día del Maestro
Los que elegimos la profesión de maestro soñamos en algún momento con transmitir, compartir, inculcar valores a nenes y nenas llenos de vida, con familias enteras que acompañan a sus hijos sin condición. Formar esos futuros ciudadanos dignos de representarnos.

Jueves 11 de Septiembre de 2008

Los que elegimos la profesión de maestro soñamos en algún momento con transmitir, compartir, inculcar valores a nenes y nenas llenos de vida, con familias enteras que acompañan a sus hijos sin condición. Formar esos futuros ciudadanos dignos de representarnos. Los profesorados no nos demostraron nada diferente. Mucha teoría de la educación, métodos de enseñanza aplicables a cualquier chico….Lejos de las aulas nos imaginábamos a la política, economía, psicología, etcétera. El día a día fue cambiando lo que decían los apuntes. El paso del tiempo y la cantidad de alumnos que conocemos con los años, pudo demostrarnos la verdadera tarea de "educar". Y así ingresamos en la gran odisea de ser "docentes", "maestros", "profesores". Todos los días comenzar la jornada con ganas, hablando de todo un poco, telenovela, estado del tiempo, precios de supermercados, hijos, maridos, esposas, hasta que la campana o timbre nos anuncia que "ellos" nos esperan. Las cosas inexplicables se empiezan a suceder, esas cosas que no entran en nuestra cabeza. ¿Es posible que un padre no mire los cuadernos de sus hijos? ¿Puede un padre permitir que sus hijos concurran sucios a la escuela? Otra vez 15 chicos no cumplieron con la tarea. Esa mamá nunca entendió lo que se le dijo y otra vez se enojó. Recreos caóticos, chicos golpeados, entrevistas con psicólogos, psicopedagogos, fonoaudiólogos, y todos los "logos" que se les ocurran. Las infaltables frases "no puedo más", "no llego a fin de año", "no me hago más problemas, hago lo justo, el que quiera aprender que aprenda". Las eternas luchas por el sueldo, por la dignidad de la profesión. Las aulas carentes de todo, a pesar del esfuerzo conjunto. Pero después pasa algo, esas historias que nos hacen sentir muy tristes, esas otras que nos hacen reír como locos, sus ocurrencias, sus juegos, la maravillosa magia de compartir la infancia, de luchar contra todas las adversidades, para que al menos algunos de los niños que pasan por nosotros logren superarse. Nuestro primer pensamiento sobre la docencia cambia de rumbo, ahora sabemos que hay tantos niños diferentes como alumnos tenemos, cada uno con su familia, con sus realidades. Y entonces armamos nuestra propia teoría de la educación, aplicando un poco de cada cosa aprendida, construimos nuestros propios apuntes, imposibles de transmitir, sólo utilizables ese año, con ese grupo. Esta es nuestra tarea, seguir, a pesar de todo, seguir, escuchar, aconsejar, construir, modificar, aprender los nuevos cambios sociales para seguir... Para todos los que pudieron afirmar y se les iban apareciendo en la cabeza imágenes de sus días mientras leían, a quienes tienen el recuerdo cientos de miradas que los miran, a ustedes que siguen apostando al cambio, y ser partícipes del mismo: ¡muy feliz día!

María José Nuara, DNI 26.066.209