Falta control en las rutas
Una causa más del estrés cotidiano es desayunarnos casi a diario con noticias aterradoras de familias enteras destruidas en accidentes ruteros. Seguramente han de ser varios los factores que en resumidas cuentas colaboran para tantas tragedias. En primer lugar la falta de controles municipales.

Domingo 10 de Febrero de 2008

Una causa más del estrés cotidiano es desayunarnos casi a diario con noticias aterradoras de familias enteras destruidas en accidentes ruteros. Seguramente han de ser varios los factores que en resumidas cuentas colaboran para tantas tragedias. En primer lugar la falta de controles municipales. Las rutas están vacías de policías o inspectores que controlen el estado de las cubiertas, luces, frenos y estado de lucidez de quien maneja. Soy un asiduo caminador de rutas y en mis viajes me indigno diariamente cuando veo transitar vehículos destartalados marchando a 40 kilómetros por hora, vehículos modernos a 140 km/h, franjas amarillas que no se respetan (el que viaja a 140 en una curva difícilmente viaje detrás del que va a 40), vehículos sin luces o con una sola luz alta que encandila, autos sin patentes, camiones chatarreros dejando restos de hojalata sobre la ruta, colectivos de doble piso a 120 km/h, y ni hablar de las cosas que no se ven: frenos, trenes delanteros, dibujo de las cubiertas, estado psicológico del conductor. A partir de la segunda década infame en la que se trató de hacer desaparecer al Estado, el deterioro del país se refleja en ese viva la pepa que los gobernantes un poco menos serios que los que ahora gobiernan no han podido o no han querido revertir. Es hora de que la cuestión vial sea tomada en serio, pues se trata de la vida de los ciudadanos.

Es necesario de penalizar afectando el bolsillo de los infractores o aplicando penas carcelarias en los casos más serios. Es necesario instruir, educar, insistir por todos los medios, bombardear en el buen sentido la mente de la población con todas las reglas y condiciones para poder conducir un vehículo. Y al mismo tiempo controlar, exigir, castigar con todo el peso de la ley a quienes omiten cumplir dichas reglas y atentan día a día con su vida y la de sus semejantes. Quiero ver autoridades en las rutas, quiero que me detengan, que le pidan los papeles, que me controlen las cubiertas, si llevo cinturón, si llevo las luces encendidas, si no bebí alcohol, si los niños van atrás y aferrados a la butaca, si no voy hablando con celular, si no voy tomando mate; en fin, quiero que me molesten, quiero perder cinco minutos o diez, lo que sea. De esa forma recuperaría la tranquilidad y seguramente también estarían detenidos aquellos que hoy tanta indignación me producen cuando camino las rutas.

Jorge Larrondo
DNI 10.557.174