Cartas de lectores

Fabian Tomassi, una muerte evitable

El periodista Patricio Eleisegui escribió el libro "Envenenados", sobre las consecuencias letales de los agroquímicos.

Domingo 16 de Septiembre de 2018

El periodista Patricio Eleisegui escribió el libro "Envenenados", sobre las consecuencias letales de los agroquímicos esparcidos en los campos de cultivo. En ese libro, el relato que Fabián Tomassi hace es estremecedor por la tortura que tuvo que soportar su cuerpo, devastado por la acción de los agroquímicos que manipulaba y de cuya peligrosidad no le informaron. Y la fotografía de su persona es verdaderamente surrealista y dramática. Tomassi, entrerriano oriundo de Basavilvaso, a partir de 2006 comenzó a cargar aviones fumigadores con productos como glifosato, cipermetrina, glamaxone y endolsufán. También cargaba 2.4-D, un producto para fumigar arrozales. La fumigación se hacía principalmente en sembradíos de soja en la provincia entrerriana. A los seis meses se enfermó, en 2013 había perdido 22 kilos y su cuerpo sin músculos ya empezaba a ser piel y huesos de la cintura para arriba. Fabián, casado y con una hija a la que con esfuerzo pudo darle una buena educación, falleció hace unos días, o sea que en apenas 12 años su cuerpo quedó reducido a la nada afectado por una atrofia muscular generalizada, una polineuropatía tóxica severa, aumento de la diabetes, discapacidad pulmonar y problemas en el sistema nervioso periférico. No podía coordinar los músculos, dejó de caminar y perdía el equilibrio. En agosto de 2012 abandonó todo tratamiento y se dedicó simplemente a esperar su muerte. Enumeró aterradores casos de cáncer en niños y adultos que habitaban cerca de campos fumigados o de galpones con tambores de agroquímicos. Finalmente, el 7 de setiembre pasado, el destino cerró su vida cercenada a temprana edad, cuando aún mucho podía colaborar con su cruel experiencia. Se había jubilado por invalidez pero gracias a sus trabajos anteriores, ya que la empresa en la que se enfermó le pagaba "en negro". Es de esperar que el municipio de Basavilvaso levante un monolito en alguna de sus plazas en homenaje a uno de sus hijos: a Fabián Tomassi, un incansable y sacrificado luchador que aun sabiendo que sólo esperaba la muerte, no dejó de participar en congresos donde alertaba sobre la problemática de los agroquímicos.

Con sentimiento patriótico

Hace unos días, un señor de 85 años me decía emocionado que sufre mucho el presente que vivimos, que le cuesta creer que exista la aterradora división social en la que estamos hundidos, y que hayamos hecho tan inmenso retroceso los argentinos. "En mi tiempo, las madres iban con sus hijos al taller mecánico que yo tenía a pedirme que les diera trabajo a sus hijos sin pagarles con dinero, sino con la enseñanza de mi oficio. Hoy mis hijos necesitan un joven ayudante y hay potencialmente una veintena de ellos en el barrio, pero todos ponen excusas y se niegan a trabajar. Los gobiernos se suceden uno a otro y todo sigue igual. Es más, los delincuentes del gobierno anterior y sus seguidores famosos, como un innombrable humorista que a diario aparece en los medios, no paran de tirarle excremento al presidente Macri, porque no arregla todo lo que ellos escandalosamente desarreglaron, como si fuera tan fácil". Esto y muchas cosas más que el hombre me decía me trajo a la memoria lo que expresaba San Antonio María Claret hace más de 150 años. El decía: "La santidad de un alma consiste simplemente en un esfuerzo en dos cosas, a saber, esfuerzo en conocer la voluntad de Dios y esfuerzo en cumplirla cuando se haya conocido". Sería todo tan fácil si en todos los ámbitos viviéramos conforme a estos principios. No existirían la codicia, la avaricia, el robo, el egoísmo, la mentira, ni todos los demás vicios que nos corroen el cuerpo y el alma. No viviríamos en la inmensa confusión y oscuridad en la que actualmente vivimos, y nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos tendrían en sus abuelos un espejo en el cual mirarse procurando imitarlos en la mayoría de sus buenos pensamientos y acciones. La voluntad estaría dispuesta para el bien, para todo lo bueno y sanamente conveniente a nuestros intereses, y todos viviríamos a pleno con sentimiento patriótico.

Homenaje a "Juanele" Ortiz

La Biblioteca Delio Panizza del Centro Entrerriano "Pancho Ramírez" de Rosario (Buenos Aires 2565), será escenario, el próximo miércoles 19 de septiembre a las 19,30, de un homenaje al Juan L. Ortiz, una de las mayores expresiones de la poesía argentina. Contemplar el río y descubrir sus secretos, gozar de una brisa y armar la más sencillas de la flores del campo; oír su silencio y compartirlo con el silencio del otro; tener la mano abierta para la piedad a todas las criaturas; morir para renacer en cada átomo de una flor o en la dicha de la entrega sin límites, son, a poco, algunos de los desafíos que nos suscita la lectura de la obra y contemplación de la vida de Juan L. Ortíz. A 40 años de su desaparición física, el Centro Entrerriano invita a participar de un encuentro literario "Recordando a Juanele". El escritor Jorge Isaías, que visitó muchas veces al poeta en su casa de Paraná, mirando al río, nos cuenta que Juanele estaba siempre rodeado de jóvenes que escuchaban al maestro y sus enseñanzas, y que con su palabra atenta y comprensiva los introducía en la más alta poesía de todos los tiempos. "La poesía estaba siempre donde él estaba, pura y persistente". Juan Laurentino Ortíz nació el 11 de junio de 1896 en Puerto Ruiz, pequeña ciudad en el sur de Entre Ríos. Su exquisita obra poética refleja con sensibilidad el paisaje litoraleño, del río, las colinas, el campo, pero siempre atento al conocimiento mundial de la poesía y su ideal de justicia y compromiso con los más humildes. Su obra comprende "El agua y la noche", poesías de 1924 a 1932; "El alba sube" (1933-1936), "El Angel inclinado" (1938), "La rama hacia el este" (1940), "El álamo y el viento" (1947), "El aire conmovido" (1949), "La mano infinita" (1951), "La brisa profunda" (1954), "El alma y las colinas" (1956), "De las raíces y del cielo" (1958) y "En el aura del sauce" (1970/71), su obra completa. Juanele murió en Paraná, el 2 de septiembre de 1978.

El cumpleaños de Aldo Pedro Poy

El Supremo (Dios, y/u otros casi cien nombres según sus creyentes) decidió llevarse a Dante Alighieri, un 14 de septiembre de 1321. Como pueden observar, 14 letras tiene Rosario Central, y 1321 suma 7 como letras tiene Rosario y Central. Pero luego el Supremo nos devolvió a la humanidad otro grande (un 14 de septiembre) que si bien no escribió "La Divina Comedia", realizó "El Divino e Histórico Gol". Feliz cumpleaños, Aldo.

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