Cartas de lectores

Esto también pasará

Llegará un día en el que saludarse con los codos, sacarse los zapatos al ingresar a casa, no compartir mate, no juntarse con amigos y tardes enteras de películas y sillón, será sólo una anécdota para contar a las generaciones venideras.

Viernes 27 de Marzo de 2020

Llegará un día en el que saludarse con los codos, sacarse los zapatos al ingresar a casa, no compartir mate, no juntarse con amigos y tardes enteras de películas y sillón, será sólo una anécdota para contar a las generaciones venideras. Contarles que el mundo se detuvo, que nos encontramos en pequeños espacios con nosotros mismos, que tuvimos que tener coraje para hacerlo. Que aprendimos a compartir con nuestros hijos actividades cotidianas, que los vimos y escuchamos como nunca antes. Que tuvimos tiempo, demasiado, siendo que siempre nos quejamos de no tenerlo. Que vimos la vida desde un balcón, o una ventana. Que intentamos ponernos creativos, que fuimos chef, artesanos, pintores y escritores improvisados. Que durante largas jornadas intentamos no aburrirnos, que quisimos dormir cuando no teníamos sueño. Contaremos que nadie tenía certezas, que nos bombardearon con información de todo tipo. Que muchos de nosotros no salimos ilesos de eso. Que marcó un antes y un después en nuestras vidas cotidianas. Que nos obligaron a la pausa para poder volver a encontrarnos. Que nos encerramos para poder volver a salir algún día. Nos jactaremos de que aprendimos y en muchos sentidos. Estamos a tiempo, contamos con esa ventaja. Si te cuidas, cuidas a los tuyos. Generemos conciencia desde la racionalidad y no desde el miedo. El miedo quema por dentro, te desarma y te quita esperanza. No lo dejes. Vamos a salir de esta. Tenemos la obligación de hacerlo. Esta literalmente en nuestras manos lograrlo. Gracias por leerme. ¡Cuidense!

Natalia Pascuali

DNI 27.163.870

Consolidación de lazos afectivos

Que esta pandemia sea útil para algo, por ejemplo reforzar los lazos afectivos y establecer una sana comunicación con la familia, de eso se trata. Para aquellos que se ven pocas veces al día, hoy enfrentan el desafío de la convivencia diaria, que tiene su complejidad. El home-office es una buena herramienta para trabajar en forma remota desde el hogar, pero claro lejos del bullicio y la hiperactividad de los niños que son lindos y amorosos pero en ocasiones se transforman en pequeños demonios que los llevan al paroxismo de la paciencia. Es el momento en el que se corre el riesgo de que una chispa como en Río Tercero haga explotar el polvorín y empiece el pase de facturas guardadas en el arcón de los recuerdos. Sugiero antes que la irrefrenable ira invada las emociones hacer catarsis de modo de terminar bien el confinamiento, sin que haya heridos; las miserabilidades expuestas serán difíciles de restañar. Para los más débiles, con sentimientos encontrados, será otro el fin de la historia, mucho menos feliz teniendo en cuenta que habrá que reconstruirse de todas maneras y los que superen la prueba volverán más fortalecidos y esto pasará a ser una anécdota más para contar.

Roberto Rubén Sánchez

DNI 8.634.022

Humano: ¿especie inteligente?

El mundo siempre ha estado en disputa por las distintas especies biológicas. Desde los dinosaurios hasta los microbios disputaron por él. La supervivencia del más fuerte (de Darwin) tiene plena vigencia. La especie humana ha sido hegemónica en los últimos miles de años, por su inteligencia, astucia y sagacidad. La virtud del coronavirus es ser capaz de quedarse agazapado en la rinofaringe del humano muchos días antes de producir síntomas. Hasta el 62% de los contagios se producen antes de ser detectado es decir antes de enfermarse. Por lo tanto el aislamiento es la única arma (como lo fue para la terrible peste negra que mataba a más del 50% de la población). El aislarse incluye a mí juicio el uso de barbijos justamente a evitar la infección directa persona a persona en la etapa preclínica. Aunque sea utópico el entender que si el aislamiento social fuese perfecto, en 20 días se terminaría todo; es decir los graves morirían los no grave se sanarían y la población no infectada quedaría indemne. Este último concepto, repito, es utópico por lo perfecto pero lo mejor como siempre es lo que más se acerca a la perfección: aislarse y respetar la cuarentena, respetar la ley. Seamos inteligentes, astutos y sagaces; ganémosle a este virus también.

Carlos Biagioli

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