Cartas de lectores

Esthercita: ¿ciudad, pueblo o tango?

Pueblo Esther se está preparando para emprender su camino como ciudad. Será ¿ciudad-pueblo?

Domingo 13 de Enero de 2019

Pueblo Esther se está preparando para emprender su camino como ciudad. Será ¿ciudad-pueblo? Esa dualidad es probable que determine un cambio del nombre, ya que "pueblo" forma parte del mismo. Las actuales autoridades, así como el legislador Miguel A. Cappiello, han jugado un rol decisivo en estas gestiones, por lo cual los felicito. Si quedara así (ciudad-pueblo) sería una especie de oxímoron, una contradicción, pero a veces las tradiciones influyen más que la lógica intelectual. ¿Acaso no tenemos una "ciudad de Villa Gobernador Gálvez" y es nuestra vecina? Pero, más allá de las contradicciones que deberemos enfrentar y resolver con el nombre, es una buena oportunidad para reflexionar sobre todo lo que nos falta para poder aspirar a tener un estatus serio de ciudad. ¿Se ha pensado que nuestros residuos no se separan como lo aconsejan las normas internacionales? En los contenedores o basureros se mezclan botellas de vidrio, restos vegetales, de carne, plásticos, etcétera. Son pocos los que separan pero no tienen dónde depositarlos. En mi caso, llevo las botellas de vidrio y plástico a Rosario a los contenedores anaranjados. ¿Se hace algo para solucionar el tema de los cortes de luz tan frecuentes? Se debe acelerar el convenio de la cooperativa de electricidad local (Clesape) con las autoridades provinciales para que los vecinos opten por un sistema de luz alimentado a células fotoeléctricas. La provincia tiene un plan interesante para lograr la conversión del sistema a energía limpia, comprando el excedente que cada familia produce. Las calles están en un estado inadecuado. Las entradas principales a barrio Parque Vernazza y La Granja, llenas de pozos que, sumados a los lomos de burro, producen daños en los vehículos y choques. Una consecuencia de ese camino de obstáculos es que no hay vías rápidas. Quizás a muchos también les llame la atención que una calle que tiene pocas casas construidas de un lado y del otro campo, tenga cinco lomos de burro. Es la que conduce a dos countries y al balneario municipal. Los ruidos del astillero Uabl no respetan ningún horario. Las ciudades cuidan que las fábricas o empresas ruidosas estén lejos de los barrios residenciales. Sabemos que las actuales autoridades han intentado poner límites a la discrecionalidad de los grupos privados, pero como bien diría Olmedo (el bueno, el nuestro): billetera mata galán. Los precios del supermercado hegemónico son aproximadamente 20 por ciento más caros que los de ciudades vecinas y los problemas ligados a la ciudadanía deben comprometer también a los empresarios. Años atrás existía un hermoso y frondoso bosque en las riberas del Paraná; sin ninguna consulta decidieron talarlo, conjuntamente con la entrega de barranca y de la costa al astillero. Quisiera saber qué pasa con el mantenimiento del arroyo que marca el inicio del pueblo ¿ciudad? ¿Se cuida que no produzcan contaminación aguas arriba? De manera que se juega algo más que la denominación. Pueblo Esther será ciudad Esther si cumple con una serie de premisas que todo ciudadano merece y espera de su hábitat.

Estudiantes inquilinos contra las cuerdas

Comenzamos un 2019 que nos sigue obligando a realizar esfuerzos para evitar perder calidad de vida. En cuestión habitacional y dentro del segmento alquileres para estudiantes, desde el Centro de Estadísticas y Censos venimos realizando un gran trabajo, el cual nos arroja resultados preliminares e indica que un gran porcentaje ha tenido que replantear su situación. Sobre una población de inquilinos universitarios que supera los 40 mil en nuestra ciudad, un porcentaje importante ha tenido que ver alternativas tales como buscar unidades más pequeñas o alejadas de las zonas privilegiadas por la proximidad a las casas de estudios superiores, mientras que los menos afortunados debieron buscar con quien compartir espacios, perdiendo así confort. Y otros, ahogados por los gastos fijos y los últimos aumentos, debieron buscar asilo en pensiones. Sabemos que hay un porcentaje de estudiantes que han tenido que volver a sus localidades y continuar con la metodología de cursado libre, viniendo a la ciudad solo para consultas o exámenes. Desde la Unión Rosarina de Inquilinos planteamos esta situación en pos de buscar mecanismos que le permitan a los estudiantes continuar con sus carreras y de algún modo visibilizar una realidad que año a año se profundiza. Desde hace tiempo venimos trabajando en un proyecto que pretende que cada localidad tenga su sede en Rosario y allí se alojen los estudiantes, brindándole las condiciones adecuadas y que, para permanecer allí, deban demostrar resultados y continuidad en sus estudios. Sabemos que Argentina se encuentra en un proceso económico difícil y que para ello se necesita del esfuerzo de todos, pero encendemos el alerta porque cuando la crisis afecta a la educación, la preocupación debe ser mayor. Nuestro trabajo como institución que representa y protege los derechos de los inquilinos sigue los valores de la transparencia y la honestidad y así será, como desde el primer día e invitamos a todos a participar de nuestros equipos. Como inquilinos, ante la falta de intervención del Estado ante la grave situación que vivimos hace más de 15 años, la única solución es el trabajo mancomunado, compartiendo experiencias.

Pasa en las mejores familias

Disfrutaba yo una tarde escuchando las divertidas anécdotas que contaba mi amigo H. B. acerca de sus paso y correrías por el servicio militar de antaño cuando de pronto apareció en el café su exitoso hijo capitalino (y capitalista dueño de un imperio), de visita por el fin de semana. Cincuentón distinguido y bien trajeado, se acercó al fogón y sin que yo se lo preguntase, procedió a explicarme que el secreto de su éxito residía en que, a diferencia de los pobres, él realmente amaba el dinero y la buena vida, y que a diferencia de los tontos que querían cambiar el mundo, él pensaba primero en "number one", en sí mismo. Cuando, algo molesto, le pregunté si no le preocupaban los juicios contra sus compañías, porque los motores estaban mal bobinados, las escaleras se quebraban y el metal de sus autos venía oxidado, sonrió sobrador y dijo con un guiño: "¿De qué compañía hablás? Yo no soy dueño de compañía alguna". Cuando junior finalmente se acercó a otra mesa para saludar a un conocido, encontré el momento apropiado para comentarle a mi amigo que estaba asombrado con la diferencia entre ellos, padre e hijo, que traté de expresar diplomáticamente. H. B. contestó mi impertinencia amigable con una respuesta lapidaria: "El nunca tuvo que pasar hambre". Me pregunté entonces cuántos padres habrían trasgredido los Diez Mandamientos con la "sana" intención de que el hijo predilecto pudiese llegar a ser el próximo sacerdote del oráculo del Dios Apolo en Delfos, digamos, sólo para descubrir, horrorizados, que el hijo termina siendo sólo un necio inepto y vil, o sea lo que en buen criollo llamamos turro y nabo. Pasa en las mejores familias.

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