Estado, recursos y rentas
En primer lugar, existe una renta extraordinaria (no depende del esfuerzo del productor) por los precios inéditos de los commodities (que seguirán aumentando) y por el tipo de cambio adoptado por el Estado.

Viernes 04 de Julio de 2008

En primer lugar, existe una renta extraordinaria (no depende del esfuerzo del productor) por los precios inéditos de los commodities (que seguirán aumentando) y por el tipo de cambio adoptado por el Estado. También por los altos rindes que en gran parte se deben a los esfuerzos de éste en investigación y generación de conocimientos (universidades, Inta, etcétera). Aun los técnicos que trabajan en empresas privadas mayoritariamente fueron instruidos por el Estado. A éste competen también los recursos naturales que permiten estos rindes. En segundo lugar, el Estado es socio obligado del campo, teniendo en cuenta lo anterior podríamos decir "mayoritario", ya que de él dependen las rutas necesarias para el traslado de granos y las inversiones, entre otras, en generación de energía necesaria para la producción. También provee la salud y educación básica necesaria para que actúen todos los integrantes de la cadena agropecuaria, desde el productor hasta el estibador del puerto. En tercer lugar, el modelo productivo actual no responde a lo que se entiende por desarrollo sustentable. La agriculturización con soja a la cabeza implica degradación ambiental (extracción de nutrientes, contaminación, erosión, inundaciones) cuyas consecuencias, difíciles de prever a largo plazo, ya nos afectan a todos. Este modelo implica también la eliminación de la mano de obra estable del campo, y el barrido de las pequeñas agriculturas regionales con familias incluidas, con un costo social que pagamos todos. A nivel económico genera concentración de riqueza, desequilibrio de precios internos, inflación. En este sentido, las "retenciones" obligarán a un uso más racional de nuestros recursos y de allí a un diálogo más fructífero. Convengamos que la rentabilidad actual del productor no ha sido afectada, y por lo tanto tampoco el auge de los pueblos del interior. Sin embargo, a pesar del crecimiento explosivo de los últimos años, la pobreza y los desequilibrios sociales no han dejado de incrementarse. Es por eso que el Estado debe actuar con firmeza, y el Estado somos "todos", y esto incluye al campo.

Fausto Lencina, fausto_12_02_04@hotmail.com